Archivar como 28 noviembre 2011

Back to the Führer

noviembre 28, 2011

Me considero un fanático de los viajes en el tiempo. Me encanta las historias en las que se producen estos paseos espaciotemporales y comprobar en qué circunstancias se realizan, cuáles son sus propósitos y en qué consecuencias desembocan. El gran dilema de los viajes en el tiempo en los relatos de ficción es sin lugar a dudas la alteración de los hechos pasados, como la paradigmática quinta temporada de Lost, cuyo interrogante dio a pie a los flash-sideways, abriendo supuestamente una línea temporal paralela también explorada en Back to the Future II. Muchas veces, intentar cambiar el pasado no trae buenas consecuencias…

Y curioso, porque uno de los motivos más repetidos a la hora de viajar al pasado parte del deseo de asesinar a Adolf Hitler. Podríamos intentar retroceder a otras épocas del tiempo y evitar mayores catástrofes, pero la idea de eliminar a un genocida responsable de la muerte de millones de personas parece la más atractiva y heroica. Por ello, no son pocas las historias de viajes en el tiempo que como mínimo hacen un guiño a esta misión que podría dar lugar a múltiples paradojas temporales (no es tan fácil que tras salvar tal cantidad de vidas humanas, el presente del viajero temporal siga tal cual). Recopilaré aquí algunas de ellas que se me vienen a la cabeza, con sus protagonistas y el éxito de su misión.

SPOILER ALERT! A continuación aparecerán imágenes de cómics y series. Si te pica la curiosidad, avanti. A aquellos sensibleros que les vaya a fastidiar alguna de las presentes obras, lo siento de corazón (a estar al día con todas las series, coñe!). De todas formas, el meollo duro del spoiler se encuentra en el último apartado de cada reseñita, o sea que tan fácil como no leer eso.

J’ai tué Adolf Hitler (2007) – Jason

El estoicismo de los seres antropomórficos de Jason resulta tan encantador como inquietante. En un mundo donde se contratan los servicios de un sicario como se contratan los de un fontanero, el inventor de una máquina del tiempo decide enviar a un matón al pasado para acabar con el dictador y hacer un favor a la Humanidad.

Die Hitler? A medias, porque se lía la marimorena. Fallado el primer intento, Hitler no sólo logra escapar, si no que viaja al futuro, donde se produce un segundo intento que parece el final…. pero no, porque Hitler huye de nuevo para vivir de incógnito. Además, el protagonista muere asesinado en el presente, por lo que su pareja realiza un nuevo salto temporal para alertarle de que lo remate y así muera en el tercer intento. Si es que viajar en el tiempo es muy lioso…

Cradle of Darkness (1×05, The Twilight Zone, 2002) – Jean de Segonzac 

¿Por qué acabar con Hitler en el apogeo de su poder y no solucionar el problema cuando todavía es un ser indefenso? La única mujer que tiene el ADN que le permite viajar en el tiempo (y punto, ¿para qué rompernos la cabeza con explicaciones científicas?) se mete a niñera en la casa de los Hitler para acabar con el pequeño Adolf, con un límite de 48 horas. Y es que aunque el tipo se convertirá en un futuro en un monstruo, hay que tenerlos bien puestos para asesinar a un bebé…

Die Hitler? Después de mucho dudar, en un acto de inmolación la niñera decide coger al bebé y tirarse al río junto a él, para sorpresa de la criada amante de Alois Hitler. Y esta, ni corta ni perezosa, decide comprarle a la gitana del barrio su hijo para pegarle el cambiazo a la familia alemana y dar lugar al que será realmente el máximo culpable de la Segunda Guerra Mundial. Si es que ya lo dice Forest Whitacker al final del capítulo, History can never be changed

The Late Philip J. Fry (6×07, Futurama, 2011) - Peter Avanzino

El profesor Farnsworth debe ser de los pocos inventores que teniendo los conocimientos y talentos suficientes como para inventar una máquina del tiempo, decide crear una que solamente sirva para viajar al futuro, “para no cambiar accidentalmente la historia ni hacer guarrerías”. Con esta filosofía y con el funcionamiento de la máquina no parece que acabar con Hitler sea posible, pero…

Die Hitler? …una vez que se viaja adelante, Fry y compañía se pasan de la raya hasta no poder regresar a su presente. Así, deciden avanzar todo lo más rápido posible al futuro y comprobar que el tiempo es cíclico. Y ya que estamos, el profesor hace una paradita de menos de diez segundos para ventilarse a Hitler en medio de uno de sus discursos con un arma láser. Y todos tan contentos!

Pafman 1944 (2010) – Joaquín Cera

El malvado y más molón de los enemigos de Pafman, el Enmascarado Negro, se entera que su amigo el profesor Fuyú tiene una máquina del tiempo, por lo que decide urdir rápidamente un plan malévolo: viajar al III Reich en 1944 y ofrecerle a Hitler los planos para fabricar las armas que propiciarán la victoria del Eje y el posterior universo alternativo donde hasta Logroño está en manos de los nazis.

Die Hitler? No contento con violar salvajemente la Historia, el Enmascarado Negro decide conspirar contra Hitler y tenderle una trampa con una chincheta gigante en su asiento para pasar a ser el nuevo Führer. Cuando Pafman viaja también al pasado para evitar esta cadena de acontecimientos, a pesar de todo decide dejar vivo a Hitler, y de primera mano Pafcat le deja un revólver y cianuro, para lo que surja…

Episode #3.4 (3×04, Misfits, 2011) – Alex Garcia & Wayne Yip

En uno de los episodios más alocados (si es que hay alguno que no lo sea), un viejo judío con el poder de viajar en el tiempo decide hacer realidad la fantasía de acabar con la vida del personaje que arruinó la existencia de sus allegados. Un plan impetuoso en el que provisto de un cuchillo pretende acabar con la vida del Führer en su propio despacho.

Die Hitler? Pues no. De hecho, el viejete la lía parda por llevar su móvil encima, que recoge Hitler tras el forcejeo y desemboca en una nueva línea temporal, en la que los nazis ganan la guerra gracias a su avanzada tecnología, se convierten en los dueños de Europa y deciden apropiarse de los poderes surgidos tras el misterioso temporal. Por suerte, Kelly a través de un apasionado beso se hace con el poder de viajar en el tiempo, evita los acontecimientos que propician esta situación y, ya de paso, le patea el culo a Hitler. Fuckin’ Nazis!

Buh.

noviembre 24, 2011

Aínda sendo da rama das ciencias sociais, atrévome a tocar un tema do que seguramente meta a pata, però che mi sembra interesante. É curioso observar a reacción de elementos externos que se introducen nun hábitat alleo ó seu. Un caso claro que temos en Galicia é a introdución do eucalipto. Tirando dos meus amplos coñecementos apoiados na Wikipedia, podemos observar que a súa chegada á nosa terra produciuse en 1860 a través de Frai Rosendo Salvado, home que ademais de ostentar actualmente o nome dunha rúa en Santiago de Compostela, foi un misioneiro en Australia que enviou sementes á súa familia de Tui. As consecuencias son coñecidas popularmente, e coas condicións xeográficas e atmosféricas desta zona (moita humidade, clima costeiro) e polo interese na produción de cultivos forestais, Galicia rematou por ser eucaliptizada. Però, como comentaba il mio compagno di stanza, ter tanto eucalipto non é bo, porque chupa auga do resto da vexetación, deixa a terra feito un cristo para o cultivo doutras especies e logo tarda a vida en desaparecer.

Per chè -non capisco per chè, come dice Mou- scrivo tutta questa roba? Porque creo que podo ser portador doutra introdución foránea en Galicia. A medida que fun aprendendo italiano en Rimini, decateime dunha curiosa expresión común en todas estas xentes. Polo visto, non únicamente na Emilia-Romagna, senón que ata a punta da bota todos os italianos teñen este costume. Para expresar incerteza ou dúbida, moitas veces en lugar de soltar un “no lo so’” ou “è lo stesso“, da súa boca sae un “buh.” Coidado! A súa pronunciación é especial, non é un ‘buh’ ó uso sen máis, o son sae máis da gorxa… Difícil explicar este caso sen ter coñecementos de filoloxía, mais se non è vero, è ben trovato. E que pasa se a un galego, que non sabe se sube ou baixa (que por tópico que resulte non deixa de ser verdade), ten que escoitar questa parola no seu día a día? As condicións para a adaptación son mellores que as do eucalipto en Galicia. Inconscientemente non podo parar de dicir “buh.” como expresión comodín para decidir qué comer, a onde ir ou se me preguntan se prefiro tal cousa. E medo me da que persista esta manía ó meu regreso e se de Coruña e A Baña pode chegar a propagarse ata Tui, pechando o círculo que abriu Rosendo Salvado anos atrás…

…buh…

Il Nostro Derbi

noviembre 15, 2011

Prima partire a Rimini, mis compañeros Leonardos nos íbamos agregando por las redes sociales para una mejor coordinación. Aprovechando tener a mano sus perfiles, reconozco echar un vistazo para saber cómo eran físicamente para encontrarnos en el aeropuerto…y también sus gustos, para saber cómo me iba a tocar el derbi. Lo reconozco, desde que me hice portador del abono del Deportivo el partido contra el Celta se convirtió en una prioridad, y el miedo se apoderó de mí cuando comprobé que casi todas venían del Sur y se involucraban con su equipo. Como diría il mio compagno de stanza “malo, malo”.

No puedo expresar lo que me fastidió no estar en Riazor en un marco como ese, lo único que me podía hacer era no perderme el evento. Las semanas y días previos fueron totalmente una calma tensa con las simpatizantes celtistas: ambos conocemos de la temporada pasada -unos por el agónico descenso, otros por los crueles playoffs- que los boomerangs también se llevan en Galicia y que es mejor protegerse el cogote que exponerlo a collejas. Había ganas de ganar y miedo a perder, cada uno confiaba en el suyo, pero por el historial reciente, todo era posible.

Y llegó el gran día. Antes de que llegase el público al cuarto 504, desarrollé alquimia internáutica para encontrar la posición exacta donde el portátil tuviese mejor conexión y buscar el enlace que permitiese ver la imagen pixelada menos encriptada. A falta de pipas y Estrella, patatas San Marco y Peroni. La habitación tenía más curiosos del derbi que seguidores de ambos equipos, pero el caso era hacer piña. Las celtistas se encontraban de viaje, con el móvil preparado para seguir los acontecimientos más importantes. Lo poco que puedo distinguir en pantalla mostraba que Riazor estaba increíble. La envidia aumenta. Pienso cómo estará Lex y la rabia es menor al saber que mi asiento estará ocupado.

Y comienza el partido. Y a hacer barullo. Y en esto, que Riki se inventa una cosa que los píxeles congelados no me dejan observar y sin darnos cuenta el Dépor se pone en ventaja. Los nervios se calman un poco y la alegría se potencia. Les comunico a las celtarras -en este momento ya no son celtistas, son celtarras- que su equipo ha marcado un gol, pero en propia portería. Los minutos se suceden y observo cómo el Dépor toca poco balón, pero me tranquilizo porque el Celta está muy fallón. El tiempo pasa, llega el descanso, se reanuda la segunda parte.

Sale Orellana y marca. Enmudezco, porca troia. Mi compañero de piso aprovecha para llamar a las ausentes y decirles que escuchen el silencio. Pero después, bendito Lassad, fusila a bocajarro las esperanzas celestes. Me levanto de la silla, salto, grito como un poseso, hacia una esquina de nuestra pequeña estancia, hacia el móvil todavía en línea, me quito la camiseta y me arrodillo. Éxtasis blanquiazul. Llaman a la puerta y el recepcionista que nos tiene manía pregunta qué ha pasado, y le digo excusándome mientras me enfundo la maglia biancoazzurra que el Dépor ha marcado.

Sí, joder.

A recuperar las formas y a intercambiar comentarios por las redes sociales con colegas de ambos bandos. Los celtarras -ahora son celtarras- se justifican, unos con la razón y otros con el corazón. “Os tuvimos que meter nosotros el gol para que ganáseis”, “El Celta jugó mejor”, “Son sólo tres puntos” o “El campeonato es muy largo”, de los argumentos más repetidos. Vale, pero no son sólo tres puntos. Es la primera alegría real en tiempo. Momentos felices en el último año recuerdo únicamente el gol de Aranzubia en el último respiro y algunos partidos donde sumamos tres puntos que al final no permitieron que diesen las cuentas en el ultimísimo momento de la temporada pasada. Miremos al futuro con el pasado siempre presente. El campeonato es largo, no va a ser fácil estar arriba y mucho menos en los de ascenso. Pero bueno, vencer al eterno rival… sí, joder!

 

Afortunada Gema…

noviembre 1, 2011

Qué bien se (te) ve

…a ti van dirigidas públicamente estas palabras. Agradecido te estoy por tener el valor y el esfuerzo de mostrar un poco de la experiencia Leonardo a partir de un blog, por lo que aquellos que también fuimos destinados a Rímini pudimos tener una pequeña idea de lo que nos íbamos a encontrar. Y mediado el ecuador de esta aventura y revisionando tus entradas, me doy cuenta de lo parecida de tu experiencia a la mía, de lo terriblemente predeterminado que es todo y cómo terminamos tanta gente en caer en lo mismo. Por ello, insisto en agradecerte la escritura de tu (breve) bitácora.

No sé exactamente que hizo que dejases de escribir en el blog -hay tantas razones-, que yo también llevo varios días con muchos asuntos comiéndome la cabeza y sin decantarme por hablar de lo absurdo de la vida, de porqué es mejor el Rock Island que el Playa Club o de la hipocresía de los medios españoles con la muerte de Simoncelli, por ejemplo. Pero decido escribirte a ti, Gema, porque hoy he visitado San Marino y tú habías escrito sobre él. Porque tú fuiste a San Marino y a Venecia, dos de mis metas a las que sumo Florencia y espero consumar. Porque aunque sé que es difícil que llegues a leer esto, siempre se puede intentar.

Y solamente puedo decir: Afortunada Gema, qué afortunada eres. Porque en tu blog muestras fotos de tu excursión y el horizonte es precioso, las vistas estupendas y aunque San Marino sea un pueblecito/república aburrida, es una estampa preciosa. Mientras tanto nosotros tuvimos que tragarnos una niebla tupida que nos privó de semejante visión. Y aunque disfrutamos de lo bonito de la ciudad amurallada, de las ventas de armas por doquier, de un entrañable picnic improvisado y demás anécdotas, no dejas de ser tú la afortunada.

Y aunque quede tiempo para volver, tú mejor que nadie para reseñar este paraje: “Resumiendo, ir a San Marino merece la pena, pero se ve en muy  poco tiempo y, en mi opinión, con una vez que se visite suficiente”. Ya veremos…

Ci vidiamo, Gema.

Néboa de carallo


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