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Dexter: el asesino asesinado

septiembre 11, 2013

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Hay dos temas candentes estas semanas en el mundo de los blogs y foros especializados en series: la clausura final de Dexter y Breaking Bad, dos pesos pesados de la ficción televisiva yanqui. Con cada capítulo que pasa, se observan dos tendencias en cada una de ellas: el hype desmedido por los compases finales de Walter White y la profunda decepción por la pérdida de toda lógica en los últimos latidos de Dexter. Porque de todo el abanico de posibilidades abierto con el final de la séptima temporada, no se podía clausurar peor una serie que regaló tanta épica a los televidentes.

Cuando empezó Dexter allá en 2006 muchos quedamos prendados por una historia que enganchaba, un protagonista con una personalidad oscura y atractiva, capítulos adictivos y unas tramas muy interesantes. La serie avanzaba con algún que otro trompicón, y alcanzó la gloria con una espectacular cuarta temporada (la de Trinity) y un final totalmente inesperado y sublime. A partir de entonces, al dejar el listón tan alto, las siguientes temporadas sufrieron para mantener el nivel, y después de una quinta entrega bastante digna, la sexta y la séptima fueron desinflando la serie hasta llegar a una octava temporada que pasará a la posteridad. Y no para bien.

SPOILERS DE LA OCTAVA A PARTIR DE AQUÍ

Muchos intentaron defender lo indefendible y justificar los desmanes que estaba sufriendo la octava temporada. Con un Dexter atípico que no sufre la necesidad imperiosa de calmar a su Oscuro Pasajero, el protagonista parece que va de paseo de acá para allá sin más. La octava temporada es Dexter caminando por la vida, sin pausa pero sin prisa, procurando no hacer ruido, vestió con una sonrisa. Porque cuando todos esperábamos una season finale frenética, con Dexter acorralado, perseguido por todas sus fechorías justificadas por su moral, nos encontramos con una temporada de personajes nuevos desconcertantes (una psicóloga/figura materna sacada de la chistera, con un season killer sacado aun más de la chistera, una hija secreta de Masuka, un Marshall surgido de la nada que apunta a ser el cazador final de Dexter…) que protagonizan tramas aun más extrañas. Porque a estas alturas del juego, a nadie le interesa la promoción interna de Quinn cuando está más obsesionado con Debrah que con Dexter.

Los dos últimos capítulos emitidos hasta el momento, Make Your Own Kind of Music y Goodbye Miami han echado más sal a la herida con el comportamiento inverosímil de los personajes y las situaciones dantescas que se producen. Porque no nos encontramos con fallos de raccord que ponen a prueba al espectador más picajoso, sino a errores de bulto que no cuelan ni en una serie infantil. ¿O es que acaso, por poner uno de los ejemplos más claros, un personaje perseguido por la policía no se sometería al más leve cambio de look? ¿Por qué los personajes tienen una amnesia tan tremenda de un capítulo a otro? ¿Cómo diantres Debrah tolera tantas bastadas en tan poco tiempo? Digno de estudio sería visionar la cuarta y la octava temporada de Dexter del tirón y enumerar las luces y las sombras de cada una de ellas.  Se me agolpan tantos y tantos momentos delirantes en los últimos capítulos, que prefiero dejar respirar al teclado…

La serie ha crecido tan mal como Harrison. Ahora mismo todos echamos de menos a Cody y a Astor. Es lo que pasa cuando tu hijo pasa prácticamente todo el tiempo con la niñera. Ya no sabes quién es.

Esta escena de la cinta de correr, resume toda la temporada. Incluso con la música añadida a mayores.

 

 

 

Stay out of my territory

agosto 12, 2013

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Mi affair con Breaking Bad empezó durante el verano de 2009, donde me empecé a meter por vena las dos primeras y fugaces temporadas. Desde entonces comenzó un flechazo que pocas series sin finalizar me habían dado, como lo fueron Lost (tema de comentar aparte), Dexter (en su día, antes de comenzase a languidecer) y alguna otra que no me viene a la mente. Comparado con las otras dos, de las que esperaba un final megaépico que la primera no fue capaz de ofrecer y la segunda va camino de lo mismo, tengo fe ciega en que la conclusión del descenso a los infiernos del señor White esté a la altura. Acabe como acabe.

Por el momento, toca meterse la primera ración. Y dejar que el hype de colegialas locas siga contaminando el ambiente para el sufrimiento de los gourmets puristas de series y el disfrute de obsesivos seriéfilos.

Y es que… “¿te gustaría vivir en un mundo sin Coca-Cola?”

¡Rompe Fry!

febrero 4, 2013

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La semana pasada se entregaron los premios Annie 2012, que reconocen a las mejores películas de animación del 2012. En esta ocasión, Wreck-It Ralph! arrasó frente otras propuestas interesantes como ParaNorman, Frankenweenie o Brave (cuando casi siempre toda producción de Pixar suele llevar todos los éxitos de taquilla y crítica, aunque en esta ocasión convenció, pero no venció). Lo grandioso de Wreck-It Ralph! es que ha sido todo un homenaje a la generación de las recreativas, con la construcción de un universo alucinante plagado de referencias a videojuegos de distintas compañías y unos personajes muy carismáticos. El trabajo del todoterreno Rich Moore (productor, guionista, director supervisor de series como The Critic, The Simpsons o Futurama) ha sido dignamente reconocido con estos premios, en los cuales también ganó el cortometraje Paperman, otra joyita disponible en YouTube que no os podéis perder.

Al ver esta ¡Rompe Ralph!, como con muchas otras películas, no he podido evitar recordar otras referencias que precisamente ya se encontraban en series en las que ya ha participado Rich Moore, en este caso Futurama. Ya sé que si realmente nos ponemos a rastrear otras referencias/homenajes en profundidad en películas como ésta, que tiene más guiños que una persona sufriendo espasmos, nos podemos tirar un rato largo. Aun así, me gustaría rescatar varios momentos de tres episodios de Futurama (Space Pilot 3000, Anthology of Interest II y A Bicyclops Built for Two) que se encuentran fuertemente conectados con las aventuras del manazas de Ralph, un villano convertido a héroe, con ecos inevitables al bruto de Donkey Kong y al gruñón de Shrek. Antes de comenzar, mis disculpas por no encontrar capturas de los ejemplos que voy a comentar (que son las que dan salero a esta publicación), pero por las redes es lo que hay ahora mismo…

- Todo empieza en una recreativa… (01×01 Space Pilot 3000) Porque puede que la primera imagen que vemos en la grandiosa serie de Matt Groening sea una nave surcando el espacio, pero no olvidemos que se trata de una máquina recreativa. Y para más inri, el viaje intergaláctico termina con un mono lanzando barriles, en la misma tónica que el comienzo de la película con Ralph liándola parda en el edificio (aunque en este caso, el malo no gana la partida).

 

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- Vidajuego apasionante (04×03 Anthology of Interest II). Una de las imágenes más fascinantes del comienzo de la película, es el momento en el que cierra el salón de recreativas y la cámara se introduce dentro del juego de ¡Arréglalo Félix! para ver que más allá de los píxeles, hay pequeñas personitas haciendo su vida dentro de la máquina. En esta tesitura de encontrarnos metidos de lleno en un videojuego también se desarrolla el final de la historia de Fry, en una frenética partida de Space Invaders ocupando el puesto de la máquina que lanza misiles.

 

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- Bien está lo que está en Pacman (04×03 Anthology of Interest II) Si lo recordáis bien, este episodio de Futurama viene a ser como una especie de What if… de los cómics de superhéroes con la estructura de los tres relatos de los especiales de Halloween de Los Simpsons. Y justo en esta segunda entrega, la historia de Fry es en sí misma un homenaje a los videojuegos. Cuando es atacada la sede de seguridad, Pacman señala un túnel de emergencia que es realmente la pantalla de su juego, donde también tiene lugar la reunión de los Villanos Anónimos a la que acude Ralph…

 

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- La fruta prohibida (04×03 Anthology of Interest II) …y justo en esa misma pantalla de Pacman, tanto en la peli como en Futurama, dos personajes no pueden resistirse a echar un mordisco a las ricas cerezas de la pantalla. Ralph se lleva un par a su recreativa teniendo problemas con la seguridad del sistema, mientras que Zoidberg se la zampa allí mismo (y ya puestos, a continuación hace lo mismo con Fry).

 

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- Estaciones virtuales (02×13 A Bicyclops Built for Two) Puede que en este caso, el guiño de Futurama guarde más relación con otras películas como Tron, pero la idea de cómo se lleva a cabo en el futuro la conexión a Internet y su entorno virtual creado como una estación donde hay lugar de todo para todos, me recuerda a la impresionante construcción del ladrón de electricidad como punto de unión a las distintas máquinas recreativas de la peli de Ralph.

 
futuramaromperalph3- El bueno de Qbert (04×03 Anthology of Interest II) La verdad es que hasta empezar la carrera y por medio de un trabajo de clase de animación 3D de un colega no tenía noticia de esta simpático personaje de videojuegos. Pues seguramente a Rich Moore le haya robado el corazón, porque para ser un secundario de la peli de Ralph tiene bastante que decir en la historia (aunque no se le entienda nada) y en el episodio de Futurama también cuenta con sus líneas de diálogo para hacer un pequeño cameo.

 

futuramaromperalph6- El malo de las mil caras  (02×13 A Bicyclops Built for Two) Un último apunte en el que puede que no sea tan clara la referencia y yo sea un poco retorcido al interpretarla, es que justo en el capítulo de Futurama en el que navegan por Internet, se da a conocer un personaje que al final resulta tener un origen más oscuro del que parece. Pues lo mismo, el malo de la peli (del que espero que no se reconozca mucho en la captura para no spoilear demasiado a los insensatos que lean esto sin verla) me recuerda al chungo de Alcázar, tanto en su mentalidad egoísta y ególatra, como en su terrible capacidad de metamorfosis dando lugar a un bicho tan feo como el de la imagen.

Antropología Tarantiniana 101

enero 20, 2013

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No es casualidad que entre las mejores escenas que ha escrito Tarantino se encuentre en casi todas ellas un monólogo. Quentin es un mago a la hora de otorgarle la palabra a sus personajes y después de disfrutar de su última película, Django Unchained, es inevitable acordarse de las influencias de su cine, siendo el primer referente de éste su propia obra. Muchas de sus películas -por no decir todas- contienen tramas que giran alrededor de la venganza (Inglourious Basterds y Kill Bill tienen muchas semejanzas con la película del esclavo desencadenado), guardan pequeños guiños entre ellas (marcas ficticias, perspectivas que se repiten, motivos recurrentes) y escenas que siguen una misma tónica pero que funcionan magistralmente. De este último grupo me gustaría recordar tres escenas distanciadas en el tiempo pero cortadas por el mismo patrón (teorías marcianas sobre la antropología humana) y que son consideradas como los mejores momentos del cine de Tarantino.

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Los sicilianos descienden de los negros: True Romance (Tony Scott, 1993)

Uno de los pocos guiones firmados por Tarantino que no contó con su dirección a la hora de filmarlo. Aun así, Tony Scott hizo muy bien su trabajo y supo llevar a buen puerto las aventuras de Alabama y Sonny. En esta soberbia escena (de la que Tarantino afirmó que era lo mejor que había escrito en toda su carrera), el padre de Sonny (Dennis Hopper) recibe la visita de unos italianos trajeados de la que sabe que no saldrá con vida. Ni corto ni perezoso, y con mucha sangre fría, el expolicía no se quiere despedir del mundo sin humillar a sus verdugos y le narra al peligroso Vinzenzo Cocotti (Christopher Walken) una lección de Historia: cómo la invasión de los moros en Sicilia acabó con la raza aria de sus habitantes y a fuerza de follar tanto con sus mujeres, cambió su línea genética para siempre, con esa tez morena y pelo oscuro. Vinzenzo no puede alucinar más y estalla en carcajadas por los cojones que tiene su interlocutor. Una escena épica. [Más info]

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Halcones alemanes, ratas judías: Inglourious Basterds (Quentin Tarantino, 2009)

Al estrenarse Inglourious Basterds, Tarantino consideró que la secuencia inicial de su nueva obra había alcanzado por fin el nivel del monólogo de Hopper de True Romance. Podría decirse que lo superó, porque sin lugar a dudas la película arranca de una manera espectacular. La primera irrupción de Christopher Waltz en las vidas de muchos resulta inolvidable, el personaje de Hans Landa ya forma parte de la Historia del Cine. Este coronel nazi llega a una villa francesa con la intención de encontrar y exterminar a los judíos de la zona y en una tensa y asombrosa escena en la que el cambio del francés al inglés da mucho juego, el verdugo expone su teoría: si los alemanes se comparasen con una bestia del reino animal serían los halcones, y en cambio los judíos, ratas, pero sin ánimo de ofender, sino por su capacidad de sobrevivir y extenderse por el mundo, de esconderse en lugares en los que un halcón nunca imaginaría. Un siniestro discurso pronunciado ante el acongojado Monsieur LaPadite (Denis Ménochet) con un final apoteósico.

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El cráneo del viejo Ben: Django Unchained (Quentin Tarantino, 2012)

El último afortunado en recitar otra de las brillantes y enfermas teorías de Tarantino recae en el deleznable Calvin Candie (interpretado soberbiamente por Leonardo DiCaprio) ante el alucinado doctor Schultz (Christopher Waltz desde el otro lado de la barrera en esta ocasión) y Django (Jamie Foxx). El discurso de Candie cuenta con material didáctico, ya que para ilustrar mejor sus ideas emplea la calavera del mayordomo de tres generaciones de la familia Candie: el viejo y pobre Ben. Después de preguntarse el porqué este esclavo no acabó con la vida de su padre en las múltiples ocasiones que pudo hacerlo, lo ilustra serrando parte del cráneo y atribuyéndolo a la frenología: allí donde los blancos tienen más desarrollada la creatividad, la raza negra tiene esas tres marcas de desarrollo en el área de la servidumbre. Otra oscura lección antropológica que desencadena los primeros acontecimientos del principio del fin de la cruzada de Django.

Materia de Universi…d’oh!

noviembre 13, 2012

De los muchos agujeros e incongruencias que se podían encontrar en el plan de estudios de nuestra promoción de Comunicación Audiovisual, hay un olvido imperdonable que no creo que muchos académicos compartiesen conmigo, pero que considero casi esencial. Estudiamos un poco el tema de pasada en Teoría e Historia de los Géneros en Cine, Radio y Televisión, aunque para lo que me refiero necesitaríamos más bien una materia tipo Análisis de la ficción seriada de la TV estadounidense, una tapadera espléndida para dar clase exclusivamente de una serie: Los Simpson.

Desde que se estrenó como corto animado de The Tracey Ullman Show en 1987 hasta la actualidad, la serie ha tenido de todo. Mis primeros visionados fueron capítulos grabados de La 2 en una cinta VHS de varios dibujos animados que vería una y otra y otra vez (adelantándome a la política de los programadores de Antena 3), de los que recuerdo Bart, el genio (¡estáis asfixiando mi creatividad!), Hogar, agridulce hogar (¡no le corrijas, Brut!), Krusty entra en chirona (si cada día que me dices adiós, muero un poquito…) y El blues de la Mona Lisa (el blues del jamón que jamás pude jamar), que para alimentar traumas infantiles estaba cortado cuando le quedaban tres minutos al capítulo. Después de asentar este poso de entrega total, comenzaron las emisiones vespertinas de Antena 3 justo después de Alta Tensión con Constantino Romero, la comercialización de VHS recopilando varios capítulos y finalmente las dobles emisiones en horario de mediodía, lo que se traduce en años y años de fiel visionado.

Eso sí, dentro de mi fanatismo por la serie, tengo que confesar que como muchos otros hace varias temporadas he dejado de seguir sus nuevas aventuras, y en el eterno debate de si es que Los Simpson ya no son lo que eran o, tal vez, nosotros no seamos los espectadores que éramos, me inclino a que el nivel de la serie ha sufrido un desgaste lógico tras tanto tiempo en antena que hace que no brille como en su época más dorada.

Algunos se preguntarán, ¿y por qué Los Simpson y no otra serie como para dedicarle una materia en exclusiva? Tanto por extensión (a día de hoy, 24 temporadas ininterrumpidas en antena) como por la calidad alcanzada durante una época gloriosa de la serie (que muchos sitúan en los capítulos que van de la cuarta a la octava temporada) es una referencia obligada en televisión. Así mismo, podría considerarse como una enorme enciclopedia de referencias culturales del siglo XX, porque el número de guiños a películas, libros, personajes públicos, eventos históricos, etc.; resulta difícil de cifrar a lo largo de más de 500 capítulos. Y porque si bien Los Simpson cuentan con antecedentes claros, como es el caso de Los Picapiedra (del que un colega afirma que sufre constantes fusilamientos, como la trama de un capítulo en el que Pedro le regala a Wilma una bola para los bolos), la familia amarilla es el faro de la animación televisiva, tanto para adultos como pequeños, alumbrando pasado, presente y futuro. Incluso otra serie contemporánea suya que no deja títere con cabeza, South Park, ha rendido homenaje a la cantidad de tramas geniales de Los Simpson, bromeando con la incapacidad de generar historias que no haya vivido ya el clan de Springfield, con el capítulo Simpsons Already Did It.

Pero es que esta serie como materia de estudio daría lugar a inagotables cuestiones: fenómenos culturales como los que se producen en YouTube, donde en los comentarios entre fans del doblaje latino y el castellano acaban siempre en enzarzadas disputas con el colonialismo de fondo; también cómo la muerte del doblador español de Homer (Carlos Revilla, nunca te olvidaremos) supuso también la pérdida de calidad de los argumentos de la serie (curioso caso digno de debatir); la evolución que ha sufrido su animación desde sus comienzos hasta su salto a la pantalla grande; la creación de un universo diegético tan vasto e inigualable como Springfield, donde estereotipos como el tonto del pueblo, el alcalde corrupto, el magnate malévolo, la profesora solterona, los malotes del barrio, el malhumorado dueño del bar o el vecino santurrón adquieren con el tiempo unas dimensiones inconcebibles en otras series. Y porque no entramos a analizar brillantes capítulos, que merecerían páginas de comentarios: la dupla de Connan O’Brien (Marge contra el monorrail y Homer va a la Universidad), ¿Quién disparó al señor Burns?, El enemigo de Homer, El cabo del miedo, Rosebud, los especiales de Halloween… Y la larga lista de inolvidables gags y coletillas pronunciadas por muchos de nosotros cuando nos encontramos con otros apasionados (y que sirvió de inspiración para este sobrecogedor y maravilloso cómic breve de Rebecca Sugar)… En definitiva, si esto no es carne digna de estudio académico en el plano audiovisual, yo no sé qué puede serlo.

Joróbate, Flanders.

Rimini Rimini: Un anno dopo

septiembre 25, 2012

A estas alturas hace un año me encontraba veraneando como nunca en las playas de Rímini. No entraba en mis planes iniciales optar por una beca Leonardo de prácticas en el extranjero, pero una vez quemadas casi todas las naves académicas, no perdía nada en esta especie de espejismo laboral. La experiencia fue muy enriquecedora en múltiples aspectos, aunque en términos de currículum solamente supusiese un par de frases más en un trozo de papel que no dice demasiado de mí (aunque los de Recursos Humanos opinen lo contrario).

He de reconocer en mi ignorancia geográfica que hasta que me concedieron la beca para esta ciudad a las orillas del Adriático, no sabía nada de Rímini. Justo había coincidido la emisión de un reportaje de Callejeros Viajeros en el que vendían la ciudad como un santuario de la fiesta, el despendole y la carne fresca en la playa. Algo que bueno, vale, no está mal, pero tampoco entraba en mi ideal de ciudad en la que habitar una temporada. Quería conocer algo más del lado cultural de Rímini, y la Wikipedia se encargó de recordarme quien era oriundo del lugar: Federico Fellini.

¡Qué grata sorpresa! Fellini, uno de los directores italianos más conocidos en el panorama internacional, premiado en varias ocasiones por la meca del cine. Vivir una temporada en su localidad natal, probablemente trufada de anécdotas y rincones donde se respirase el cine, sería fantástico… pero no es así. En su casa/museo, el encargado me dejó bien claro que ninguna de sus producciones llegó a enseñar Rímini al resto del mundo. ¿Y Amarcord, en la que Fellini evoca lugares y recuerdos de su infancia y juventud? Pues fue grabada en un estudio de Roma que contaba con decorados que evocaban lugares de la villa adriática donde creció y crió el director. Po vaya…

O sea que todo el cine que se podía respirar en Rímini aparte de la casa/museo que permaneció casi todo el tiempo cerrada en mi estancia (¡ouch!) era un premio de cine al que acudió el año pasado Terry Gilliam y que me perdí porque no me enteré (¡double ouch!) y una serie de calles cercanas a la playa con nombres de películas italianas. ¿De verdad que no iba a existir ninguna película que hiciese justicia a la ciudad de Rímini, que mostrase sus rincones con más encanto o intentase atrapar su atmósfera? Sí y no. Porque unos meses después de volver de mi experiencia italiana, pude encontrar y visionar Rimini Rimini (1987) de Sergio Corbucci.

Durante su visionado me quedé completamente petrificado. Esta no era el Rímini que me gustaría recordar, si no el Rímini cuya imagen distorsionada se empeñan en ofrecer. Corbucci, el director de la película Django (1966) –la cual Tarantino ha tenido a bien ‘homenajearla’-, realizó a finales de los ochenta esta película equiparable en calidad cinematográfica a las de Pajares y Esteso, donde se mezclan diversos episodios de humor rancio y casposo. Una mujer que va a veranear a Rímini para pillar cacho, un defensor de la moral que se pone muy burrote cada vez que una mujer pechugona lo pone a prueba, un ejecutivo que contrata a una prostituta para embaucar a un magnate y conseguir un contrato…

La película, salvando un par de frases ingeniosas y algún momento antológico, es mala a rabiar. Pero aun así, tiene ese encanto de lo cutre que tantas veces me encandila. Y a mayores, Rímini de fondo, lugares en los que compartí muchos momentos con personas queridas: la estación de tren, la playa, la Piazza Tre Martire, el Grattacelo donde curraba… ¡incluso el Vaticano de Italia in Miniatura! Y lo mejor/peor, el hermano de Sergio, Bruno Corbucci, no contento con lo hecho por su hermano, decidió estirar la poco apreciada popularidad riminesa y crear Rimini Rimini: un anno dopo, película más difícil de conseguir. Algún día me animaré a conseguirla y sorprenderme con nuevas aventuras en lugares conocidos…aah, chi lo sa’!

Breaking Bad: un problema para los jóvenes

septiembre 12, 2012

…y digo problema para los jóvenes porque es una de las drogas más duras a la que te puedes enganchar en el actual mundillo de las series. Y porque así lo reza la canción: Drogas duras, un problema para los jóvenes. Antes de cambiar la cabecera del blog y después de varios días de abstinencia tras el parón del primer tramo de la quinta temporada, os dejo aquí una serie de links de diversa calaña a los más incondicionales de Heisenberg para llevar mejor el bajón:

- Reviews de Todoseries: excelentes para recrearse en el capítulo, recordar momentos que tenías olvidados y alabar ciegamente esta maravilla de Vince Gilligan.

-El vuelo de Ícaro: no todo el mundo quedó enamorado de este primer tramo de temporada. El profesor Alberto Nahum, admirador de la serie, desmenuza en su blog los detalles que le han resultado incoherentes de la quinta.

- Reviews de Dehparadox: reseñas con interesantes reflexiones que ahondan en los referentes culturales (cinematográficos sobre todo) en los que se sostiene la serie.

- 16 cosas que no sabíamos de Breaking Bad, cortesía de los chicos de Todoseries, tonteridas que no aportan nada pero que llaman la atención.

- El final alternativo del 5×08. Estaba muy a huevo, pero no deja de resultar gracioso…

- Y como colofón a esta pequeña selección, un vídeo tributo de la evolución de Walter White a Heisenberg hasta la fecha. Le faltan momentazos, pero resume bastante bien la idea que tenía en mente Gilligan de transformar a un Mr. Chips en un Scarface…

Breaking Bad a la española

agosto 15, 2012

Maravillado por el desarrollo de la quinta temporada de Breaking Bad, en la que Walter White está a punto de alcanzar la cima del negocio de la droga antes de despeñarse montaña abajo, se me ocurrió la siguiente cuestión: ¿qué pasaría si en España se decidiese adaptar Breaking Bad? ¿Os parecería algo muy descabellado? ¿Os tengo que recordar que no hace tanto tiempo se adaptó una emblemática serie yanki cuyo nombre no quiero acordarme, pero que en la cabecera un tal Dani Martín berreaba ‘cheairs’? Ahora que estamos sentados, vamos a imaginarnos cómo sería el asunto…

Para empezar, nada de Breaking Bad: aquí el título de la serie sería algo Cristales azules. No nos andamos con chiquitas, aquí las cosas por su nombre, no vayamos a complicar la historia. Modesto Pardo, un gris profesor de química de instituto, sufre un giro de 180º  en su vida cuando le diagnostican cáncer. Debido a los altos costes del tratamiento, incapaces de cubrir con su sueldo de profesor y el dinerillo extra que Modesto se saca trabajando en la jamonería, se le enciende la bombilla: ¿y si cocina metanfetamina para conseguir dinero fácil?

Las caras de esta versión española

Para encarnar al trasunto español de Walter White, quién sino Antonio Resines, nuestro caballo de batalla de la interpretación. Resines está más que rodado en el papel de fatigado padre de familia que lidia en mil batallas, y además de la mano de Enrique Urbizu –quien podría ser nuestro Vince Gillian autóctono- ya había experimentado con papeles más serios, como es el del nombre de Modesto Pardo que cogimos prestado del film La caja 507.

“Yo soy el peligro”

El asociado de Modesto Pardo, Jesús Colorado, en lugar de ser un exalumno como sucede en la serie yanqui, bien podría ser un estudiante que todavía recibe clases del protagonista. Por edad no desentona, teniendo en cuenta la media de los personajes en las series españolas, y que esté en clase permitirá también tener más tramas dentro del instituto y reutilizar decorados de otras producciones. Para este papel, Alejo Sauras es mi elegido: guapete, un diamante en bruto y con ese encanto cándido que le da Aaron Paul, pero en este caso a lo spanish. La primera escena de profesor y alumno cocinando droga en la Jamoneta tiene papeletas para marcar un hito en la televisión española.

“SÍ, PUTA! CIENCIA, SEÑOR PARDO!”

La mujer de Modesto, Sonia Montes, podría ser perfectamente interpretada por Belén Rueda. Entre los dos actores existe química, y la actriz también sabe combinar momentos dulces con actuaciones memorables en discusiones y tensas situaciones familiares. Madre sufridora y cómplice perfecta.

No es tan odiosa, pero bien vale.

Siguiendo esta regla de tres, el nombre del actor que interpretaría a Modesto Jr. cae de cajón: Víctor Elías, pues ya cuenta con una innegable experiencia en este tipo de papeles. Como hijo de Antonio Resines me refiero, vaya.

Dos gotas de agua

Vamos con otro personaje de peso dentro de la serie: el rudo e implacable agente de la ley Hank Schrader, que en la versión española podría ser Juan Escobar. Familiar de Modesto que trabaja como guardia civil muy interesado en perseguir a los maleantes que trabajan en el negocio de las drogas, Jesús Bonilla encajaría a la perfección. Malhumorado, gracioso e histriónico. Y también con cara de tipo duro.

Apatrullando la ciudad

Vamos a centrarnos ahora en un par de malos para hacer más atractivo el cast de nuestra versión cañí. Comencemos con uno de los primeros de la serie y que dejó huella: Tuco Salamanca. Un narco de poca monta que sin embargo acojonaba a cualquiera por ser un desequilibrado mental que no dudaba en forrarte a hostias hasta la muerte como dijeses una frase estando él de mal humor. En nuestra versión, sin ser un calco del papel bordado por Raymond Cruz, Paco León podría hacer una actuación estelar como el Luisma reconvertido en un minicapo tan divertido como letal. Me imagino la escena de Modesto Pardo llevándole ese producto químico que acabaría volándole el despacho, y con Paco diciendo: “¡Claro, como el Luisma es tonto!”. Un clásico instantáneo de la historia de la tele.

Los gangsta del barrio

Otro malo emblemático –por no decir el que más- es Gustavo Fring, el Pollo de la droga. Es necesario alguien que inspire a la vez confianza, respeto y temor. Un hijoputa encantador, como Hans Landa de Inglorious Basterds. En este caso, yo apostaría por un actor semiconocido que con este papel se luciese y aumentase su caché: Jaime Ordóñez, más conocido como ‘el hombre que hablaba rápido en Aquí no hay quien viva’ es una apuesta segura. Ese tono de voz penetrante, cálido y a la vez amenazador es justo lo que necesita un personaje como Gustavo Fernández. Ya me imagino uno de sus frenéticos soliloquios ante un embobado Jesús Colorado. ¡La risión!

¿Lo han entendido?

Y hasta aquí mi cast español para esta nueva versión de Breaking Bad… ¡pero esperad! Claro, la serie es española, hay que adaptar más el producto para el mercado de aquí, ese donde se atiende a lo que piden las productoras y los canales más que a los gustos del público. Entonces, los capítulos en lugar de cifrarlos en cuarenta y pico minutos, estiraremos su duración en unos ochenta aproximadamente. Enlazando con esto, ¿cómo la familia de los Pardo va a estar formada únicamente por un padre, una madre embarazada y un hijo minusválido? Ya que tenemos a Resines, Rueda y Elías, vamos a meter el resto del pack y así cubrir todos los targets de edad y a la vez contar con más tramas para rellenar tiempo. Un incesto entre hermanos –Fran Perea, Verónica Sánchez, bienvenidos otra vez-, un hijo pequeño (el eterno Currito, que aunque esté más crecidito, bien nos vale) que traficará con chocolatinas y una abuela que puede regalar una trama mágica donde confunde sus pastillas con los cristales azules del padre de familia. Ahora sí que sí, tenemos todo para disfrutar de un Breaking Bad a la española. Y si después de liarla parda con las oscuras acciones de Modesto, siempre podremos despertarlo de su cama y pensar que todo lo malo que hizo durante varias temporadas fue solamente producto de sus sueños, que él es un buenazo de tomo y lomo.

Los Pardo que faltaban

Dani, ya puedes grabar la sintonía de la cabecera.

Batman es la bomba

julio 29, 2012

Después de disfrutar la tercera entrega del Batman de Cristopher Nolan, aquellos que ya tenemos vistas otras versiones de este Caballero Oscuro, con el tramo final de The Dark Knight Rises nos resultó inevitable recordar la eterna escena protagonizada por Adam West y una bomba con la mecha encendida de la película de 1966. Dentro vídeo:

Aunque Nolan ‘dignificó’ la imagen de Batman dotándolo de un hiperrealismo y un dramatismo que roza lo sublime por momentos -como la segunda entrega con las soberbias intervenciones del Joker y Dos Caras-, la visión de otros directores no enturbian la esencia de Batman como muchos ahora quieren hacer creer al resto. Recomiendo el visionado de la película protagonizada por Adam West, en buena compañía y con picoteo para vivir una experiencia plena ¡Que viva lo camp!

Community: la ficción está aquí dentro

julio 3, 2012

Guiño, guiño

Después de comentar en una entrada anterior la atención prestada por los creadores de Community a todos los episodios anteriores para hilar fino con detalles autorreferenciales al alcance de muy pocas series -casi todas se encuentran sumidas en episodios de amnesia de su propio pasado-, existe otro asunto que no quiero pasar por alto con respecto a este serión. Si Community cuenta con una tremenda capacidad para autocitarse en cuanto tiene ocasión, la galería de referencias a otras películas, series de TV, videojuegos, personajes populares y demás productos de ocio no tiene parangón. Sería una tarea kamikaze intentar enumerar en un único post todos estos guiños -tengo visto en otras bitácoras como seis referencias encontradas en apenas los dos minutos iniciales de un capítulo-, por lo que me gustaría centrarme en las referencias a las series de ficción coetáneas (o casi, en el caso de alguna), que en su mayoría entrañan más juego de lo que puede aparentar a simple vista…

SPOILER ALERT! Evidentemente, todo este artículo gira alrededor de las referencias mostradas en las tres primeras temporadas de Community. No matan a nadie, pero si no tienes visto los capítulos y tienes intención de hacerlo, esta entrada puede fastidiarte la gracia de lo desconocido. Mejor tener visto los capítulos, si quieres seguir leyendo será bajo tu propia responsabilidad…

- Cougar Town

Abed, el personaje más metatextual de la pandilla, consumidor compulsivo y enfermizo de todo el audiovisual habido y por haber, se queda a cuadros cuando se entera (03×01 – Biology 101) que una de sus series favoritas ha sido desplazada a la temporada media: Cougar Town. ¡Cougar Town, una serie de la competencia, la cadena ABC, que rivaliza en los premios por la mismas categorías que Community de la NBC! Pero no queda ahí la cosa: vale que algún chascarrillo de Jeff sobre este gusto de Abed le da el toque de mala leche, pero la complicidad que hay entre estas llegaron a un punto tan cercano que bordean el crossover. En un brillante capítulo de la segunda temporada que parecía un homenaje a Pulp Fiction que no lo fue tanto (02×19 – Critical Film Studies), Abed explica a Jeff su experiencia trascendental de participar como extra en un capítulo Cougar Town. ¿Lo mejor de todo? ¡Que se produjo en realidad! Y con la moneda devuelta, ya que en la finale de la segunda temporada de Community, aparecen estos personajillos a los que tanto quiere Abed.


- Mad Men

El episodio en la que el grupo ayuda a Abed a ligar (01×17 – Physical Education), el personaje regala una escena antológica en la que ensaya con Annie sus dotes conquistadoras imitando el porte del increíblemente seductor Don Draper de Mad Men. ¿Lo mejor? Annie (Alison Brie) es a su vez Trudy Campbell en el universo de los ‘otros’ hombres de negro. Como para no caer rendida entonces con los encantos de Draper conociéndole de antemano…

- Glee

Otra de las rivales de Community no sale tan bien parada en sus referencias como pasa con Cougar Town. Puede que Glee fuese en su momento serie revelación, un auténtico fenómeno de masas y un destello de alegrías, luces y color. Más allá de eso, este alegre grupo de coro también puede resultar cursi y ñoño hasta el límite, cosa que en Greendale no llevan muy bien. Si el enfrentamiento directo que tuvo la pandilla con el glee club de su universidad durante el primer paintball (01×23Modern Warfare) fue un momentazo estelar que se saldó con bajas en ambos bandos, lo mejor estaba por llegar. El episodio recopilatorio de la segunda que al final no fue tal (02×21 – Paradigms of Human Memory) recordaba la exitosa trayectoria que tuvo la pandilla en el glee club...ya que el grupo original murió en un accidente de bus. Hecho que no caería en el olvido (¡ouyeah, Community, lo has vuelto a hacer!) y se recordaría en el que es el episodio definitivo homenaje/parodia/musical (03×10 – Regional Holiday Musical) en el que uno a uno la pandilla acaba siendo poseída/idiotizada por las alegres canciones glee style.

- Lost

Lost y Community comparten más semejanzas dentro que fuera de sus argumentos, por el movimiento generado en las redes con sus hardfans más acérrimos, llegando a desenvolver hasta los límites más extremos e insospechados la mitología de sus series (la proclama “six seasons and a movie” pronunciada como un mantra por Troy y Abed cuando ven peligrar sus series es favoritas es repetida a menudo por sus fieles). Y aunque una sea la serie que marcó un hito en cuanto a narrativa en ficción de TV, Community hace un divertido guiño coñero en la trama del final de la tercera temporada (03×19 – Curriculum Unavaliable). Aunque esta sea más deudora del guión de Shutter Island cuando un psicólogo intenta convencer al grupo que donde realmente han estado es un sanatorio mental y no una universidad pública, son reveladores el “we have to go back” entonado por Pierce y los razonamientos del psicólogo (“todo llegasteis a esta ‘universidad pública’ con vuestras vidas rotas” y su última baza: “Greendale es un purgatorio y yo soy el diablo“), tomándose a guasa las teorías sobre el final de una serie, que el caso de Lost eran asunto de Estado. O un guiño anterior, en esa joyita animada que fue el especial de Navidad animado de la segunda temporada (02×11 – Abed’s Uncontrollable Christmas), en el que después de una dura búsqueda por el significado de la Navidad, Abed encuentra en una matriuska de cajas la primera temporada de Lost, interpretado como una metáfora de la falta de final (boooyah!)…o la idea de que tenga el significado que nosotros le queramos dar (aaaaww!)

Me dejo probablemente en el tintero muchas otras, como fue el capítulo especial/homenaje a Law & Order, las referencias a Breaking Bad con los frustrados planes de Starburns de crear un laboratorio de metanfetamina con las probetas robadas de la universidad… si algún interesado nota alguna ausencia o fallo en lo aquí aportado, avanti con los comentarios.


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