Snack’n’Fuck! (I): Lays

Quería que mi primera actualización tras la de cortesía versara sobre un tema profundo (estos días estuve pensando en varios y bastante interesantes). Sin embargo, a ambos lados de mi ordenador en el ciber enxebre de mi patria, se sentaron Álvaro y Xabi con bolsas de patatas fritas y me entraron ganas de inaugurar una sección sobre este placer culinario. Y qué variedad si no, bajo mi palabra, puede inagurarla…

Oh, my Lays...

Oh, my Lays…

Desde que llegaron a España de la mano de PepsiCo. y bajo el auspicio de Matutano, estas suculentas patatas fritas han luchado mucho contra otros snacks para erigirse en mi principal elección a la hora de matar el gusanillo. Algunas personas preferirán sus hermanas las Campesinas o las Jamón (los más desviados las Vinagreta), pero sin embargo no tienen la magia de las originales Lays al punto de sal.

Mi flaca memoria y poco exigente paladar recuerdan que en un pasado estas patatas tenían una textura ligeramente más dura de las actuales, sin embargo mantienen ese punto de sal que tan adictivas las convierten. Resulta casi enfermizo, pero coger un puñado de cuatro patatas y metérselo en la boca mientras visionas alguna serie se convierte en una magnífica experiencia.  Y chupar los dedos salados para coger las últimas migas de la bolsa- esa bolsa tan grande, que una vez abierta compruebas una vez más que su contenido empieza en la mitad del envoltorio-.

Como son tiempos de crisis y la inflacción siempre anda dando por culo, lejos están los tiempos en los que la bolsita pequeña costaba 25 pesetas. Cada vez cuesta más adquirir este pequeño capricho, pero ya puede estallar una jodida guerra mundial o declararse el Estado de sitio que nadie me quitará mis Lays al punto de sal.

Imprescindibles.

PD.- Que ningún troll me salga ahora con la hambruna mundial ni con movidas así. Este blog es mío, yo marco mis límites y a veces tendré una visión universal escribiendo sobre los grandes problemas mundiales, y otras veces sobre mis pequeñas manías, obsesiones o lo que toque (como es el caso). Por otra parte, me disculpo ante mi minúsculo grupo de habituales que se esperaban una continuación de la línea seguida en mi blogspot. La influencia ‘lojística’ se hace notar, el tiempo y la inspiración dictarán mis derroteros en esta nueva etapa. O sea que disculpas a los que me soportan, a tomar por culo los que no. Gracias a ambos por leerme.

5 comments

  1. Pues a mí las punto de sal me cansan, aunque no le hago ascos a las versiones desmejoradas que te ponen en las cafeterías con la cocacola. Yo soy más de campesinas porque huelen a glutamato (yeyé)

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