¡Quién te ha visto y quién te/be(o)!

Hace un par de semanas rompía una lanza a favor de la lectura y mi vago deseo de retomar esa costumbre. En esta ocasión, voy a romper varias lanzas por un hábito mucho más presente en mi vida y que me ha marcado bastante. Me refiero al noveno arte, en cualquiera de las denominaciones que preferáis usar: tebeo, cómic, historietas, banda deseñada, fumetti… Este arte, que alberga y alimenta a otras disciplinas (pintura, fotografía, cine, literatura), desafortunada e incomprensiblemente no tiene el prestigio del resto. Es un tópico, pero una realidad: los adultos consideran este formato como ‘infantil’ y queda ceñido a un público de niños y los más jóvenes. Y desafortunadamente, ya ni eso. Mi generación es testigo de cómo la industria nacional de cómics se ha extinguido paulatinamente para tener que recurrir a novelas gráficas, recopilaciones antiguas y demás soluciones comerciales (que aplican las editoriales para sacar tajada) para no caer en el olvido. Desde aquí quiero realizar un breve recorrido y un tributo bastante reducido e incompleto a los cómics que me fueron marcando.

Infancia: Mortadelo y Ediciones B

El genio y el nerd

Y es que gran parte de mi vida hasta este momento se ha visto influenciada por la presencia de Ibáñez. Ese genio del humor, artista todoterreno, creador incombustible. Todas las calificaciones y expresiones recurrentes son pocas para hacer honor a su colosal trabajo. Mi primer cómic de Mortadelo fue El circo, regalado a la tierna edad de 5 años. A partir de ahí nació un idilio que haría que me apasionase por los cómics hasta el punto de tener una pizquita de talento. Si se puede hablar de estilo en mí, la influencia principal y determinante se encuentra en Ibáñez. Me encargué de conseguir todos los números de la colección OLÉ y de algunos de sus tomos de cinco cómics en uno. Luego fueron llegando a mí otros personajes: Zipi y Zape de Escobar (lomo verde), Sporty, Pafman (lomo amarillo)…y Superlópez (lomo azul), otro grande. Jan es otro grande, con fans muy grandes y con historietas gigantescas como Los Cabecicubos, Viaje al Centro de la Tierra, En el país de los ciegos… o El Infierno. A mi hermana le cogía prestado las aventuras de Astérix y Obélix, combinadas con el visionado de sus películas, por lo que también surgió mi pasión por Goscinny y Uderzo y mi interés por el cómic francés. Eso sí, nunca le acabé de coger cariño a otros personajes como Lucky Lucke o Tintín, a pesar de leer varias de sus aventuras.

Preadolescencia: coleccionismo insano

MiniMundo!

Mi pasión por los cómics se fue extendiendo a la vez que iban desapareciendo de los kioscos todo tipo de publicaciones que Ediciones B destinaba a los cómics. Eran revistas juveniles que exclusivamente reunían historietas. Recuerdo Mortadelo, Super Mortadelo, TBO o Zipi y Zape, que aunaban todo tipo de contenidos. Entre mis artistas favoritos se encuentran Cera y Ramis, grandiosos dibujantes del humor idiota que tanto me apasionan, con cómics como Los Xunguis, Dr. Pacostein o la fallida revisión de Zipi y Zape actualizada a los nuevos tiempos. Me gusta mucho Escobar y adoro a Cera y a Ramis, pero pretender coger su testigo es como pedirle a Lars Von Trier que dirija un guión de Tarantino…son ondas distintas.

En mi afán coleccionista también devoraba los suplementos dominicales que venían en distintos periódicos: Gente Menuda de ABC, Minimundo, Pequeño País o la andadura de Golfiño con La Voz de Galicia. Fui testigo de como poco a poco desaparecían estas publicaciones. En mi memoria todavía permanecen las aventuras del pequeño Marco Antonio, las fascinantes portadas del Minimundo, Calvin y Hobbes, Charlie Brown o las aventuras de Mot por Azpiri. A su vez, iban llegando a mi vida cómics como los de Los Simpsons y aquellas apuestas desconocidas para el gran público como El terrorífico mundo de Bobby. Y en mi cabeza también vienen aquellos aromas que acompañaba en ocasiones la primera lectura de esos cómics: Los Simpsons con Papa Delta y El terrorífico mundo de Bobby con unas chocolatinas similares a Mars.

Adolescencia: El Jueves irrumpe en mi vida

Grande, muy grande

En el salón de mi casa estuvo durante mucho tiempo un número de una revista que me intrigaba y me era vetada implícitamente: en la portada salía el toro de Osborne empalmado sobre un fondo amarillo yema: se trataba de El Jueves. Cuando salió el “Extra 25 años Tirando de la Cadena” allá en 2002, mi padre tuvo a bien comprarme el número. Desde ese momento, nació una tradición que se extendió durante varios años donde todos los miércoles acudía a la papelería para hacerme con mi número semanal. Me apasionaba la revista y empecé a adquirir todos los números atrasados que podía en tiendas de antigüedades y en mis primeras compras por Internet. Los ejemplares que más ansiaba y pude conseguir fueron el del número 1000 y el especial 20 años. Nunca, nunca pude conseguir el Extra Aznar, algo que me obsesionó y ahí se quedó. Dejé de comprar El Jueves cuando desaparecieron varios de mis personajes favoritos y cambiaba de formato ahorrando en papel, haciéndolo más grande y más caro. Pero en mi memoria (y cuando me cuadra pillarlo en el kiosco) disfruto con el arte de Monteys, Pedro Vera, Manel Fontdevila, Bernet, JL Martín…menuda plantilla, ni el Barça, osti tu!

Y bueno, mientras coleaba mi interés por Mortadelo, algún que otro personaje de cómic llegaba a mi vida, como la genial Mafalda de Quino, entre otros que no me vienen ahora mismo a la cabeza.

Actualidad: Crumb y lo que se tercie

Total Underground

Enrique Lojo me presentó a Robert Crumb al regalarme un cómic donde una descripción le recordaba a mi carácter enfermizo. Y acertó de pleno: su falta de pudor en los cómics autobiográficos, sus desvaríos, sus problemas sexuales, son maná para mí. Además, Crumb hizo que pudiese leer uno de los primeros libros del Pentateuco sin que me resultase coñazo, al ilustrarlo con una fidelidad asombrosa. Otros cómics que llegan a mí son las llamadas “novelas gráficas”, una denominación que disfraza a los cómics para que los adultos no pierdan su status de seriedad, lo cual es una soberana soplapollez. Maus de Art Spiegelman, Ice Haven de Daniel Clowes, uno de Paul Aster que no me viene el título a la cabeza y no me apetece buscarlo por Google y así. Los últimos que más atención les dediqué fueron el magnífico Mis problemas con Amenábar de Darío Adanti y Jordi Costa, el manga Death Note (sublime en su primer mitad, aceptable la segunda) y actualmente Scott Pilgrim, simpática historieta que será llevada al cine dentro de poco interpretada por un Michael Cera que no pega ni con cola como protagonista.

Dos últimos incisos: así como Quique es un apasionado, a mí no me convencen los cómics de Marvel o DC. No me gustan demasiado, no los infravaloro ni los menosprecio, pero es un rollo que no va conmigo. Más que por los guiones, es un estilo de dibujo que me parece demasiado trabajado. He leído Watchmen y me parece una historia muy buena, con personajes seductores como Rorschach, pero hasta el momento no me ha convencido nada más. El otro inciso es sobre el cómic gallego: me gustan mucho autores como Kiko da Silva por su estilo o Miguelanxo Prado, publicaciones como Retranca y personajes como Carrabouxo. Lo lastimoso es que, como en casi tod,o estamos estancados: el cómic gallego a nivel editorial poco tiene que hacer frente la poderosa industria catalana.

En definitiva, tengo más esperanzas en los cómics que en la literatura en lo que a mí respecta. Me parece un formato más seductor, que reúne lo visual del cine y el hábito de consumo de la literatura, capaz de pausar, retomar, leer con pausa. Espero que alguno de los títulos comentados os impulsen a acudir a ellos y si véis que entre estos gustos hay alguno parecido que no haya citado, lo recomendéis.

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4 comments

  1. A mí no me han gustado nunca los cómics. Como mucho, los únicos personajes a los que les he cogido cierto cariño han sido Tintín, Asterix y Obelix y Mafalda.

    Reconozco que Maus me gustó muchísimo, pero el cómic sigue sin ser una “alternativa” a la lectura de novelas (quien dice novelas dice ensayos y formatos semejantes) para mí 😀

  2. Prueba con “Jimmy Corrigan” de Chris Ware una auténtica maravilla en todos los sentidos…

    Otro genial, aunque no te molen los superhéroes (a mi tp me gustan), es Batman “Arkham Asylum” de Grant Morrison…nada que ver con los comics convencionales de superhéroes…De éste mismo autor también es muy recomendable “Los Invisibles” sobre todo si te van los temas de magia y conspiparanoia.

    Y en territorio nacional “El manual de mi mente” de Paco Alcázar es un must! “Bardin, el superrealista” de Max también es muy recomendable y me callo ya! que como me emocione no paro!

  3. Robert Crum es un macarra y creo que por eso me encanta. También me gustaron mucho Maus y los Wachtmen.
    Además, creo que la Rockdeluxe sólo la compro por la viñeta final de Juanjo Sáez, que me parece genial.
    Te recomiendo ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’ de Fermín Solís, de aquí de mi tierra.
    Como puedes apreciar también soy una ‘frikaza’ (así me define mi amiga Chikinita) de los comics.
    Muy bueno tu blog. Me parto con la entrada de los raperos (también me he hecho fan del tio de rojo, hagamosle un grupo en el Caralibro, ya!)

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