El doble de Xoel

¿Qué nos impulsa a ser cómo somos? Ahora que ya he escrito una frase filosófica, puedo comenzar a escribir sobre dos de las citas musicales más importantes que se han producido en mi vida. Separadas por muy poco en el tiempo y muy mucho en la distancia. Precisamente estos dos conciertos son de un par de artistas que me llegan a obsesionar.

MIKA. El artista que me permitió tener Matrícula de Honor, la voz de Freddy Mercury metida en el cuerpo de un chaval hiperactivo que vive en una película de dibujos animados psicodélicos. Alba me acompañó a este espectáculo de serpentinas, cabezones, muñecos hinchables, globos y música colorida. Una voz poderosa que no flaquea en directo, una puesta en escena increíble y una simpatía maravillosa. No hubo problema ni con el idioma, había prometido hablar solamente en español y cumplió con creces. El cronista de la ABC se debió confundir de concierto porque donde yo estuve fue impresionante. Magnífico MIKA.

El otro concierto: Lovely Luna. Y aquí es donde llega la chicha y mi pequeña batallita. Soy un fan declarado de Deluxe y Xoel, aunque he de reconocer que de Lovely Luna apenas conozco su trabajo. A continuación intentaré ofrecer una historia resumida de todo lo que nos une y nos separa:

How I met Xoel López

Corría el año 2008. Mi compañero de carrera y amigo Pedro Díaz se crecía siempre con Deluxe y poco a poco me fue metiendo el gusanillo, apoyado por otros incondicionales como Lex o Rubén Mayo. Hacia finales de ese mismo año estábamos de suerte: podía hacer gala del fanatismo por este grupo en su último concierto en Expocoruña. Pero yo, con mi faceta de graciosillo, quería llamar algo la atención.

No era la primera vez que me decían que me parecía a Xoel. El parecido radica en tener pelo oscuro, barba, gafas y una figura desgarbada. Ahí termina la similitud y cualquier otro parecido con la realidad es mera casualidad. Pero me enorgullecía que gente desconocida me dijese en los botellones: “¡hostia, Xoel!” y decidí seguir con el juego. Un juego que tenía un destino insospechado. Así que, ni corto ni perezoso, acudí hasta Doña Camiseta para llevar en mi pecho durante el último concierto de Deluxe las palabras: YO NO SOY XOEL.

El doble

Durante el concierto, acompañado por Lex, Pedro, Rubén y Ana, atraje la atención de varias personas, el encargado del puesto de las camisetas el primero. Me saqué varias fotos con aquellos que quisieron, medio abrumado por parecer un payaso y también un tanto orgulloso. A veces dentro de mi persona aflora el personaje, no os vayáis a pensar que soy un fiestas 24 horas. Y más allá de eso, la camiseta no tuvo repercusión encima del escenario, Xoel dijo que un miembro de su grupo se parecía a él, mientras un puñado de fans gritaban desde abajo: “¡No, no, tu doble está aquí!”.

Otra de mis características es que me encanta grabar tonterías audiovisuales, y en concreto, parodias/homenajes/plagios. Mis compañeros de piso me ayudaron a realizar un particular tributo al videoclip de Gigante. Otra llamada de atención a Xoel que se seguía resistiendo. En ese mismo vídeo, se encuentra el siguiente comentario: “jaja! Muy bueno, a Xoel le ha encantado!”.  Y no era por dudar de la veracidad de las palabras de ese usuario, pero no eran pruebas suficientes para demostrar que lo vio.

Marzo 2010. Lois Blanco, ex compañero de carrera y amigo, reside en Buenos Aires durante una temporada y llega a tener encuentros con Xoel. En uno de ellos, Lois le pide que me grabe un audio donde me envía un saludo y hace referencia a mi videoclip. Me ilusiona mucho, pero parece que ilusiona más a mis íntimos que se dedican a crear un grupo de Facebook con la transcripción (en este punto, la gente que no nos conozca personalmente y lea este artículo estará pensando: “vaya pandilla de flipaos”).

Abril 2010. Me entero del concierto de Lovely Luna en Vigo. Tras escuchar la grabación del audio por quinta vez, decido que tengo que devolverle la pelota. Acudo de nuevo a Doña Camiseta y le preparo un cómic explicativo por si no se acuerda de quién soy. Lex, Rubén Mayo y Pablo me acompañan en la aventura. ¿Cuál era el momento ideal para entregársela? ¿Antes del concierto o después? Sería una putada gastarme 13 euros de viaje, 13 de camiseta y otros tantos del concierto para quedármela yo después de todo. Por si acaso, antes de la cita me tomo tres latas de cerveza, dispuesto a lo que salga.

Llegamos tarde al lugar. La gente aplaude justo cuando entramos (quiero pensar que no es por una confusión con Xoel al verme entrar a lo lejos, pero mi ego lo pone difícil). Ocupamos nuestro sitio en las butacas y salen Xoel, Félix Arias y el resto de la troupe. Las canciones se van sucediendo (no me sé ni una) y en mí se provoca una metamorfosis. Dr. Jeckill vs Mr. Hyde. Mi persona desaparece para dar lugar al personaje. Pasado el ecuador del concierto y el final de una canción entre aplausos, mi brazo de repente se alza:

Pepe: ¡Xoel! ¡Xoel!

La sala se gira hacia mí. Xoel y el resto dejan de prestar atención a sus instrumentos para mirarme. Momento crítico: si me trabo o no me llega a salir ninguna palabra quedaría más idiota de lo que soy. Le explico mucho más brevemente que ahora mismo toda mi relación con su persona. Pide aplausos para su doble mientras todavía no acaba de creérselo. Le pasan mi bolsa con la camiseta y dice que ya la recogerá un tal Xurxo al final del concierto. Ya está, ya la tiene. “Qué huevos tienes”, responde.

A la siguiente canción a mi intervención Xoel aguanta a duras penas la risa ante tal sujeto y de vez en cuando realiza una mención. La gente le pide que enseñe el regalo y se acerca a la bolsa. “¡Cuidado, Xoel, es una trampa!”, le gritan. Saca la camiseta y se la acerca al cuerpo: YO NO SOY PEPE MANSILLA. “Es por si pasas por el Ventorrillo para que no te confundan”, le digo.  Juan Vilas, al que siempre le estaré agradecido, logra retratar con su cámara el momento y contacta conmigo al día siguiente por Facebook. Su imagen vale muchísimo más que todas estas palabras que estoy escribiendo.

A las pruebas me remito

El resto de concierto transcurrió sin incidentes. Me mencionó un par de veces más, recordando que le decían que se parecía al de Aquellos Maravillosos Años. Finalmente, el grupo se despidió, y Xoel me dijo adiós con la mano y me “amenazó” apuntando sus ojos y mi persona con los dedos y marchando del escenario. Y así fue, queridos lectores, como ocurrió la nota simpática a la que hace referencia otro blog. Un acto que hará que algunos digan “¡qué grande!” y otros piensen “¡menudo gilipollas!”. Es lo que tiene esto, mi gran fracaso, mi pequeña ilusión…


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2 comments

  1. Quién le diera a Xoel

    Yo mantengo que no te pareces a él ni de lejos, pero bueno, tú sabrás 😄

    Me gusta cómo mi nombre aparece en negrita 😀

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