Vidi, Vini, Viana

Yo nunca he pensado lo divertido que llegaría a resultar Portugal. Durante un momento determinado de mi vida, pensé en pasar un tramo de mis estudios universitarias en el norte del país, una suerte de Erasmus que en menos de cinco horas podía acercarse hasta su casa para llevar la ropa sucia de toda la semana. Portugal es considerado por incautos como el hermano pobre de España, un poblado pegado cuyo PIB depende básicamente de las toallas y las mujeres son populares por sus poblados bigotes.

Nada más lejos de la realidad. Portugal es un país digno de admiración, fascinante. Para mí, Portugal es un universo paralelo, un flashsideway que le llaman ahora, una especie de what if en el que las cosas son como aquí, pero no exactamente como aquí. Nosotros tenemos a Cristóbal Colón, ellos a Vasco da Gama. Nosotros tenemos Cómo conocí a vuestra madre, ellos a Foi assim o que aconteceu. Para mí ahora mismo son las diez menos diez, para ellos las nueve menos diez. Portugal es un reflejo deformado de sus hermanos de península, pero sin saber quien está realmente deformado: si nosotros o ellos (y si comparamos su temperamento sosegado mientras el nuestro exaltado, creo que está claro el asunto).

Y entre las pocas poblaciones que tengo visitado de Portugal, ahí se encuentra Viana do Castelo. Una ciudad que parece estancada en los años 60 por momentos, pero que tiene todo lo que un innovador núcleo turístico podría desear: feirados, alquiler de bicicletas y carricoches, centro comercial con McDonalds, una biblioteca de diseño construída con los restos que le sobraron a Álvaro Siza de la Facultad de CC. de Comunicación de la USC… Un lugar perfecto para organizar Encontros de Cinema, que permite exponer trabajos de escuelas de cine, películas con dificultades a la hora de poder ser distribuidas y MasterClass de interesante contenido.

Y me parece que todavía no he saldado todas las cuentas pendientes con Portugal y mucho menos con Viana. De momento sólo puedo agradecer los momentos, bacalhaus y experiencias que me han ofrecido.

Obrigado, Viana. Arigato, Portugal.

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One comment

  1. No te puedes tomar muy en serio un país que vive de las toalhas, que a las galletas llama bolachas y que a la habitación individual la llama cuarto sosinho. No, no, no.

    Además, ¿dónde se ha visto que ya cuando compras un chándal traiga incorporadas unas rodilleras de los Power Rangers?

    Menos mal que reaccioné y no te fuiste 😦

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