Bruguera Style

Gato negro, currantes rojos

El Gran Vázquez es una película que se merece todo mi respeto. Óscar Aibar ha logrado transladar a la pantalla con buena mano la rutina de la editorial Bruguera, de aquellos hombres compartiendo pasión y condena, atados a sus mesas, esposados para ganar unos cuartos como artesanos laboriosos (mención aparte la increíble caracterización e interpretación de Manuel Solo como Francisco Ibáñez, magistral). Lo más interesante de la película sin duda es eso, todo lo que sucede en la editorial, bajo la mano dura de González y a su vez por Peláez. Doy la razón a los que comentan que la película tenga demasiada carga azucarada, a la gente tal vez le parezca más interesante las artimañas de un moroso para ganarse el corazón de las mujeres y vivir en un ambiente lujoso sin tener un duro. Aunque Vázquez era más que todo eso. Vuelvo a repetir que la película se merece todo mi respeto, me ha permitido recuperar mi pasión por el cómic español, pero creo que si Vázquez todavía estuviese vivo, diría que la película es una mierda (como afirmó de muchos de sus propios personajes, cercados por todo tipo de censura).

Rebuscando por distintos foros de Internet se pueden rescatar historias apasionantes dentro de los muros de Bruguera. En la película se ve cómo los derechos de autor se los pasa por el forro la editorial y Bruguera se queda con ellos. Y cuando tienes en nómina a un artista tan genial como errático que no rinde a buen ritmo de producción, ¿cuál es la solución más pragmática para sacar beneficios? Fácil: negros, es decir, dibujantes forzados a explotar personajes que no son suyos. Para mí, el paradigma perfecto de todo esto es Ramón Casanyes, negro de Ibáñez, al cual nunca conoció durante la etapa de Bruguera. Un artista muy bueno obligado a vivir a costa de otras creaciones para poder ganarse el pan. Os recomendaría buscar información sobre él y sus vivencias, y el ajuste de cuentas que tiene con los famosos detectives en su historieta Mortalelo.

WTF!

Siguiendo con Ibáñez, los que me conozcan ya sabrán que tiene toda mi admiración y de no ser por él con Mortadelo, a mí el mundo del cómic me daría un poco igual. Pero más allá del mundo de los negros (que no tiene que ver tanto con él sino con Bruguera), las sospechas de plagio también se levantan sobre él, en concreto con el cómic francés. Un foro de Internet revela muchísimas ¿semejanzas? con otras historietas de Franquin y Peyo. De hecho, Sacarino parece el hijo bastardo de los personajes franceses Spirou y Gaston. ..e se non è vero, è ben trovato. En estos mismos foros también se pueden apreciar coñas con mucha bala baba entre Vázquez e Ibáñez. Aunque este último nunca habló mal de Vázquez, el primero tenía clavada alguna espinita por cuestiones de propiedad de autor con alguna que otra idea.

Adoro este submundo de plagios, tensiones, explotación y trapos sucios que envuelven el universo Bruguera, pero no me quedo sólo con los chismorreos. Escribo sin tener vastos conocimientos sobre esta editorial, pero para animaros a que también os intereséis por ella. Puede que su auge se enmarque en una época gris de nuestra historia (la dictadura franquista), pero los artistas que allí trabajaban no se encontraban completamente doblegados y gracias a su increíble ingenio alguna que otra vez se la colaban a la negra censura.

¡Salid de vuestro monitores y corred a por tebeos!

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