Garfield, ya puedes sonreír

¿Te acuerdas, Garfield, de lo estresante de la última vez? Joel Schumacher (o a saber qué miembro del equipo) decidió encerrarte en aquel asfixiante coche del más asfixiante atasco de Los Ángeles. El calor agobiante, los estridentes gritos de los niños en el bus, la aplastante sensación de impotencia, de encontrarte atrapado en una frustante situación que no avanza… La empatía que sentí por William Foster fue total y llegará el día en que mi furia me lleve a enfrentarme de forma devastadora y fulminante contra la compañía R, la oficina del Inem, el café Vecchio y todas aquellas empresas que se dignan en manipular mis gónadas a su libre antojo. Tú no nos acompañaste en su infernal cruzada, Garfield, te quedaste encerrado en aquel coche, quién sabe cuántas horas, cuánto tiempo padeciendo ese terrible tormento, sin más consuelo que enseñar tus fauces al mundo mientras permanecías pegado al cristal de la ventanilla.

Aquí hay gato encerrado

Y yo, después de terminar la película y salir de mi ensimismamiento, me preguntaba: ‘¿Y qué fue del pobre Garfield?’ Schumacher te encerró en aquella película, en aquel coche en el año 1993. ¿Tu destino, además de seguir en tus viñetas, era quedar encerrado en un atasco de Los Ángeles? No podía sostenerse tanta crueldad, alguien tenía que romper ese cristal y sacarte de allí. Te busqué en cientos de películas en tu forma de peluche, pero no te encontré. Lo que te hicieron en 3D, o cuando te reclutaron para una campaña contra las drogas, pues no eres tú, bien lo sabes. No podías quedar eternamente recordado con esas fauces, ese gesto tenso, crispado. Tú, gato entre los gatos del Olimpo felino del cómic, merecías mucho más.

Al final, te encontré. O tal vez me encontraste tú a mí. Como por arte de magia. Por los lugares recónditos por los que pululo en la Red. Jesús Plaza (o a saber qué miembro del equipo) rompió el cristal de aquel coche y te llevó del año 1993 directo al presente 2011. El lugar ha sido inmejorable, sumergido en un hermoso lirismo erótico audiovisual. Donde se conjugan la magia de la música de Amatria, los embellecedores efectos de posproducción, el fascinante montaje, la dulce fotografía y la picardía de las actrices. Una atmósfera reconfortante y vitalista. Tu pequeño vergel doméstico. No sé cómo será el vídeo final, pero con el teaser me basta para suspirar tranquilo y cautivado.

Garfield, ya puedes sonreír.

[vimeo 23764820]

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