Las listillas del instituto

Hay que leer de todo

Esta mañana me encontraba en la sala de lectura de mi hogar, dirimiendo unos asuntos internos con el señor Roca, cuando llegó a mis manos un número del mes de mayo de la Cuore que no había hojeado, entre otras selectas publicaciones presentes en la estancia. La portada me pareció más cruel de lo habitual (conociendo de antemano su socarrona línea editorial): “El ataque de los hombres gamba”. Por lo visto, el reportaje (por llamar de alguna manera a esta combinación de incisivos párrafos con fotografías adornadas de chascarrillos) versaba sobre aquellas celebrities que al igual que las gambas se aprovecha todo salvo la cabeza. Me pareció un comentario bastante duro, pero que seguro no les dolerá a estos hombres forrados de pastaca, desde Rafa Nadal hasta Cristiano Ronaldo, pasando por David Bustamante o Miguel Ángel Muñoz.

Lo que vino a mi cabeza (ya no de gamba, de mí creo que no se aprovecha nada) después de examinar este corrosiva y cruel pieza fueron los tiempos de instituto. Cuando la pulsión sexual comienza a ser evidente en los adolescentes, empezamos a descubrir nuestra sexualidad y la crueldad de cada uno de los géneros. En mi caso particular he de decir que vosotras, las chicas, de adolescentes, sois malas. Sois personas despiadadas cuando queréis, parece que no lo hacéis aposta, pero tenéis ese fondo cruel del que tanto hacen gala las redactoras de la Cuore. Al menos, de adolescentes, y eso se nota sobre todo cuando eres un pringao miope y retraído sentimentalmente de nulo sex appeal.

Hay muchas listas famosas y polémicas. La de Schindler. La de los convocados en un equipo de fútbol. La de la compra a la hora de organizar un camping. Una de las que me resultan más perturbadoras son las listas confeccionadas por las chicas del instituto donde puntúan a sus compañeros de clase del 1 al 10 según su anatomía: boca, ojos, culo, caca, pedo, pis. Era cruel, muy cruel, porque era un secreto a voces que existían y yo me imaginaba en mi mente mi pobre clasificación. Frustrado como un Hispania Racing frente a Red Bull, Ferrari y McLaren. Condenado como España en Eurovisión a no comerme un rosco. Creo que había algún apartado tipo “personalidad” o algo así donde podía arañar algún punto, pero ¿para qué?

Y ahora me imagino a las chicas que voy conociendo a lo largo de mi vida, a mi novia, a mis amigas, a mis compañeras, en su infinita crueldad de su pasado de instituto, frustrando a tantos otros Pepes, puntuando con “3” sus ojos, con “1” su pelo y “0” su boca. Menudas listillas. Habéis hecho que sienta compasión por MAM y todo.

...aunque yo también le quitaría la cabeza

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One comment

  1. As “listillas” de instituto sempre acababan co chungo de turno, co repetidor da moto. E eu, a pesar de acabar encadrado no grupo dos rebeldes, dos que ían a fumar porros a unha esquina, nunca cheguei a comerme nada. Lei de vida.

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