Grandes ideas yankis

La noticia ha pillado por sorpresa a muchos (entre los que me incluyo) y lleva inevitablemente a la reflexión sobre esta época del ‘todo-gratis’ de la que nos estamos aprovechando. Más allá de las implicaciones que lleva sobre cuestiones de censura, libre intercambio de datos, el poderoso control al que estamos sometidos por las multinacionales, etc, etc (todas ellas bien explicadas en otros blogs y fútiles panegíricos filotecnológicos), hablo en plata sobre lo que nos afecta directamente a muchos: la descarga de películas, series, cómics, libros o música.

Indudablemente, plataformas como Megaupload sirven para obtener de la manera más rápida y cómoda posible productos como series de la TV yanki a su ritmo de emisión normal, sin estar sometidos a esperas de meses y a unos doblajes en su mayoría desafortunados. Además, permite que el internauta tenga el número de series que quiera y cuando quiera. El cierre de Megaupload, Megavideo y demás Megas no deja de ser un toque de atención, porque una regulación caduca con medidas anticuadas no puede detener cuestiones de dimensiones tan mastodónticas como la descarga de cultura por Internet -como cuando se secuestró la portada de El Jueves con los príncipes fuchicando, menuda gilichorrez-.

¿Y ahora qué? No sé si Megaupload volverá con otra fachada o seguirán cayendo los portales de intercambio de ficheros como moscas. Por mi parte, yo creo que un gran número de usuarios estamos dispuestos a pagar una cifra razonable de dinero -como ya lo estábamos con cuentas premium- para conseguir productos como series de televisión. El miedito es que probablemente no se imponga ninguna cifra razonable. De hecho, soy consciente de que ya existen portales con este sistema para obtener películas, pero de momento no ofrecen contenidos que me interesen y -tampoco seré hipócrita- en algunos casos consigo gratis. Porque me gusta invertir dinero en cultura, pero si no puedo generar dinero -eso es otro cantar- pues me aprovecho de los vicios del sistema de vez en cuando.

A falta de licorerías, pajarerías.

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