Review La Vuelta al Mundo de Willy Fog – 1×02: La Partida

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Después del tranquilo primer capítulo que pivota entre la relación del caballero inglés con su nuevo mayordomo francés Rigodón y el génesis de la apuesta para dar la vuelta al mundo, la aventura arranca en este segundo capítulo que se puede entender como una extensión del piloto. Nuevos personajes, primeros apuros y momentos musicales que marcarán la pauta de una de las grandes series de animación española. Comentemos alegremente lo mucho que deja “La Partida” de Willy Fog.

Londres, 2 de octubre de 1872. Willy Fog ha apostado la mitad de su fortuna, la friolera de 20.000 libras, a ser capaz de dar la vuelta al mundo en 80 días. Todo ello surge de un artículo del periódico Morning Chronicle firmado por la ardilla Ralph, trazando la ruta y afirmando que es posible realizarla en ese tiempo récord con los medios de transporte de la época. El dueño del periódico, uno de los caballeros del Reform Club que apuesta contra Fog, corre a avisar al autor del artículo del acontecimiento. De esta forma, deciden sacar una edición extra para avisar de la primicia antes que nadie y vender toda la tirada. Ojo al dato: lo que no se atrevió a hacer hasta la quinta temporada la encumbrada como mejor serie de TV de la historia, The Wire, es decir, la reflexión sobre la prensa y sus  verdaderas pretensiones de anteponer los intereses comerciales a los informativos, lo hace La Vuelta al Mundo… en el inicio de su segundo capítulo. Con dos cojones.

"Más noticias de penes = Más noticias"

“¡Más noticias de penes = Más noticias!”

Mientras tanto, en la mansión del señor Fog, Rigodón en su primer día de trabajo se pone a limpiar el hogar con Tico en un número musical centrado en una oda al optimismo, la felicidad y la amistad. Desconcertantemente, se ponen a cantar el estribillo del opening de la serie, uniéndose al bailoteo varios transeúntes conejiles y un oso policía. Y digo desconcertante porque una de las condiciones que impuso Rigodón para su nuevo empleo fue no viajar a ninguna parte y lo más escalofriante: todavía no sabe nada de la apuesta del señor Fog. Atribuyamos estos fenómenos paranormales al éxtasis delirante de la canción y pasemos a otra cosa.

Epic WTF Ever

Epic WTF Ever

Tras ver en plano detalle cómo Rigodón enciende la lámpara de gas de su habitación (que permanecerá encendida hasta el capítulo final), discute con Tico cuál es el mejor momento para presentarse ante el señor Fog, ya que el bichejo andaluz estuvo escondido durante la entrevista de trabajo. Inesperadamente, el señor Fog llega a casa antes de tiempo y con su flema británica, avisa a Rigodón de su partida a las 20.45 para dar la vuelta al mundo, lo que derrumba psicológicamente al francés, cansado del ajetreo de su pasado errante de circense. Fog mete los fajos de billetes para el viaje en el maletín de Rigodón y se preparan para ir a la estación.

Nos separamos de los protagonistas y nos vamos a un rincón oscuro de Londres de la época victoriana. El malvado millonario Sullivan se baja de su carruaje y emerge una sombra del fondo de la calle. Una figura malvada, un ente para la eternidad, del que sólo vemos su oscura silueta y después su reflejo en un charco que pisa ferozmente. Transfer. Su primera aparición. Su entrada en el Olimpo de los villanos de las series animadas. Sullivan le pregunta por su estado y con su ‘bieen’ se produce el primer brillo de ojo malvado, con ese sonido inolvidable. El banquero comenta que hacía tiempo que no se veían y aquí es cuando exijo un spin-off de Transfer: su génesis, el origen del brillo ocular, su pasado criminal, su maltrecho futuro post-Willy Fog. Se suben al carruaje para encomendarle una importante misión al zorro del ojo relumbrón: boicotear a Willy Fog para que no logre dar la vuelta al mundo en 80 días, no ya por el dinero, sino por frustrar al vanidoso león inglés. Una escena entre genios del mal, en un paseo en carruaje en el Londres de finales del siglo XIX, que tiene ecos de la misma situación narrada en From Hell de Alan Moore y Eddie Campbell, entre el médico William Withey Gull y su cochero, pero con una misión mucho más macabra en la historia del cómic. Y claro, como esto es una serie infantil y cualquier atisbo de maldad no puede quedar sin castigo, el carruaje pilla varios baches y Sullivan y Transfer traquetean ridículamente en su interior, pactando 5.000 libras de pago si el sicario triunfa en su misión.

Transfer, genio y figura

Transfer, genio y figura

Tras introducir al villano épico, observamos que en las calles comienza el runrún de apuestas por Willy Fog y se introducen dos personajes que tendrán sin lugar a dudas la trama más floja y absurda de la serie: Dix y Bully, el sabueso inspector de Scotland Yard y su torpe ayudante. Tras comprar un ejemplar de la edición extra del Chronicle, le comentan a su jefe Rowand las sospechas de que Fog sea el autor de un robo que se produjo al banco de Sullivan. A favor de la teoría: un retrato-robot en el que claramente es él y las sospechas de que el caballero inglés no se puede sustentar con su estilo de vida de bel-far-niente acudiendo sólo al Reform Club para dedicarse al ocio. De esta forma, Dix exige una orden de detención para atraparlo antes de su evidente fuga al extranjero con el dinero robado (como Roldán, vamos), pero su jefe se niega para no cagarla por si no es el culpable y no montar un escándalo que sacuda las altas esferas británicas. Misión para este brazo tonto de la ley: obtener la pista necesario que demuestre la culpabilidad de Willy Fog para apresarlo.

Los Mortadelo y Filemón caninos, pero mal

Los Mortadelo y Filemón caninos

El sobrado de Willy Fog llega con tan sólo un minuto de antelación a subirse al tren destino Calais, en la estación de Charing Cross atestada de gente entusiasmada con el reto y ante la presencia de la cabra que le apoya, Lord Guinness, y el banquero Sullivan, que comprueba la arrogante confianza de Fog en sus posibilidades. Dix y Bully, haciendo gala de su tónica habitual de tontería, corren para subirse al tren a última hora. Ya en su compartimento, Fog comenta a Rigodón que descontará del sueldo todo el gas que se consuma de la lámpara que dejó encendida, sin preocuparse que, por ejemplo, se incendie la mansión. Así es Fog, todo un caballero.

Durante el viaje en tren a Brindisi, una cierva damisela se incorpora al compartimento de Fog, dejando obnubilado a Rigodón. Ésta les presenta sus excusas y se queda sorprendida al conocer que se trata del famoso Willy Fog, el apostador que dará la vuelta al mundo. Con mucha educación, pide bajar la luz para poder descansar, pero por despiste la apaga del todo. En la oscuridad, la señorita abre el maletín para robar todo el dinero del señor Fog, pero al meter ahí la mano sufre un mordisco de Tico y escapa gritando. En el baño del tren, la cierva con el dedo mordido se descubre al quitar la máscara: realmente se trata del maléfico Transfer, dando sentido a su nombre. Transfer, ese villano que procede a la estirpe camaleónica del Mortadelo de Ibáñez, el Leonard Zelig de Woody Allen o Mística de X-Men. Fog no tendrá nada fácil su empresa.

Siempre acaba hecho unos 'zorros'

Siempre acaba hecho unos ‘zorros’

El narrador cierra el capítulo: el viaje acaba de comenzar, pero queda mucho para disfrutar.

[Pincha aquí si quieres disfrutar del capítulo en YouTube.]

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