The Room – Guía de Visionado

Quiero acabar el año con un acto tan altruista como innecesario, que todos los amantes del cine –sobre todo del mal cine– me sabrán agradecer: extender la palabra de The Room, la genial obra maestra de Tommy Wiseau.

Esta semana llegará a nuestras pantallas de cine la película de James Franco The Disaster Artist, la adaptación del libro escrito por Greg Sesteros. Este actor participó en una demencial película llamada The Room, considerada como la peor película de todos los tiempos, el Ciudadano Kane del mal cine. Pero a diferencia de una película mala, su “marcianidad”, su pasión, su corazón hacen de ella una auténtica obra maestra, capaz de ser disfrutada por todos. The Room no va de cine cutre consciente de sí mismo: se trata de un retazo de la mente de Tommy Wiseau, el guionista, productor, director e intérprete principal; un tipo tan fascinante como ilógico e imprevisible.

El segundo visionado entre amigos que he tenido hace unas semanas, nos ha empujado a una insana obsesión con tanto material, homenajes, canciones y choteos sobre The Room. Antes de que aterrice The Disaster Artist en España y ojalá, ojalá se dispare una fiebre para ver la obra original, considero necesario que en la red exista una versión traducida de su guía de visionado. El fenómeno de The Room es tan fuerte desde hace años, que muchas salas de cine siguen proyectándolo mientras el público hace un auténtico ritual a la altura del que sucede con The Rocky Horror Picture Show.

Con la ciega esperanza de que algún día una capital grande de la península Ibérica reciba la visita de Tommy Wiseau o que cualquier ciudad alguien se anime a proyectar en una sala de cine The Room, aquí dejo varias de las instrucciones que debe seguir el distinguido público que tenga el honor de formar parte de la Historia.

Nota: este humilde post se limita a transcribir y matizar algunas guías que circulan por la red, en el caso de las frases que grita el público durante la película, las mantengo en inglés para no perder su esencia. Y aunque imagino que la gente será consciente de ello, aviso para que no haya reproches: [OH, HI SPOILERS]

Material necesario para el visionado

  1. Pelota de rugby. En cualquiera de los momentos en los que los personajes están jugando a lanzarse una pelota de rugby, únete a esta experiencia interactuando con el resto de gente de la sala. Eso sí, no seas cafre, no golpees a nadie a lo bestia y avisa de su lanzamiento.
  2. Cucharas. Ármate de una buena bolsa de cucharas de plástico para vivir uno de los momentos más espectaculares del visionado. Por alguna inexplicable razón, en una de las mesillas de la casa de Johnny hay un marco que tiene la ilustración de una cuchara. En el momento que aparezca en pantalla, grita enérgicamente “¡Spoon!” mientras participes en el lanzamiento de esta lluvia de cubiertos.
  3. Scotchka. Sólo para los más atrevidos. No sabemos si Tommy no tiene ni idea de alcohol o es un tipo muy duro, pero sucede lo siguiente: en una escena de la película, el personaje de Lisa sirve a Johnny un combinado de un color imposible en el que parece mezclar whisky con vodka (ugh). Si quieres tener una experiencia completa, ¡llévate una petaca a la sala y brinda con ellos!

Frases para el visionado de The Room

  • “Hi Denny! / Bye Denny!”. The Room es un despiporre de idas y venidas. Tal vez Tommy Wiseau tenga un trauma con El Ángel Exterminador de Buñuel y necesita que se vea en pantalla cómo sus personajes entran y salen de cada espacio para que no se queden atrapados. Cada vez que entre y salga este personaje, tocará saludarlo y despedirlo según convenga.
  • “¡Because you’re a woman!”. En alguna de las múltiples generalizaciones sobre las mujeres que se sueltan a lo largo de la película (en boca de personajes tanto masculinos como femeninos), toca replicar a la pantalla con esta sentencia.
  • “Focus!”. Un gran clásico de los visionados de The Room. Digamos que la obra de Wiseau no es muy ortodoxa en ninguno de sus apartados técnicos, y de vez en cuando sufre desenfoque de imagen… En ese momento, el público gritará pidiendo “foco”.
  • “Oh God… Unfocus!” De igual manera, cada vez que empiece alguna de sus escalofriantes e incómodas escenas de sexo, se clamará por el desenfoque de la imagen.
  • “Who the hell are you!?”. Superada la primera media hora del metraje, cada vez que aparezca un nuevo personaje con cierto peso en la escena sin ninguna introducción previa, el público puede (y debe) preguntar a la pantalla quién demonios es ese tipo.
  • “Go! Go! Go!” Cuando empiece una panorámica del puente de San Francisco, puedes acompañar el eterno movimiento de la cámara como quien anima a un borracho a beber cerveza de penalti. En el caso de llegar a buen puerto, celébralo con alegría. Si la panorámica se corta, no ocultes tu decepción.
  • “Meanwhile, back to San Francisco!” The Room está plagada de fragmentos que nos recuerdan que la película se ambienta en San Francisco. Cada vez que aparece uno de ellos, el público gritará esta consigna para verificar que sí, no hemos salido de San Francisco.
  • La cuenta de la amistad. Durante la película se recalca (y mucho) que Johnny es el mejor amigo de Mark. Cada vez que se haga esta referencia, el respetable público deberá llevar la cuenta gritando el número de veces que se lleva dicho (“¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!”).
  • Tararear el tema de Misión Imposible. En la interminable secuencia en la que Johnny está instalando la grabadora en el teléfono fijo de casa, el público se pondrá a tararear la canción de la película Misión Imposible. ¡Delicatessen retranqueira!
  • “¡Cancer!”. Otro de los momentazos de la película es la revelación del cáncer de la madre de Lisa sin que a ninguna de las dos les parezca un asunto de mucha gravedad… Tocará gritar en la sala, aunque sea en vano, para que alguien se escandalice o le de la importancia que merece.
  • “¡I put my evil inside you!”. La madre de Lisa siempre se despide tocándole la nariz a su hija. Siempre. En algunas salas se grita esta frase dándole una interesante explicación a ese gesto.

Y hasta aquí esta lista que espero ir actualizando y mejorando con el paso del tiempo y más referencias que me lleguen. Me despido no sin antes insistir en que, por favor, veáis The Room: no es que merezca la pena, es que es necesario en la vida para reflexionar sobre qué podemos considerar buen o mal cine. Y dedicándole esta entrada a Alicia y Alejandro, con los que actualmente estoy en fase de recaída tras el visionado conjunto de esta obra maestra.

Fuentes consultadas

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