Archive for the ‘Audiovisual’ Category

Fiz do Varón in Memoriam

julio 28, 2015

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O pasado 25 de xullo, día de Galicia,sen agardalo, Ismael González Díaz  deixounos orfos . O meu tío avó foi das persoas con máis creatividade que coñecín na vida, “xornalista, publicista, cineasta, productor, distribuidor e exportador de cine, escritor e investigador histórico”. Cada vez que lle tocaba a un xornalista reunirse con el por mor da publicación ou estrea dunha obra súa, era obrigado afastarse do motivo central da entrevista para adicarlle a metade da páxina a súa colorida biografía ateigada de anécdotas.

Con máis historias que a propia Historia (cada vez que me contaba como coñecera a Truffaut ou a Orson Welles, non podía quitar a idea dun ‘Big Fish’ galego da miña cachola), contaxiaba a súa vitalidade e imaxinario os seus achegados. Lembro cando eu era cativo e con nula experiencia interpretativa, ser outro dos candidatos para interpretar unha das súas grandes teimas: o neno labrego das memorias que escribira Neira Vilas. Tamén foi o primeiro que fixo que un debuxo meu fora contraportada dun libro cando eu tería quince anos. E na recámara queda a súa idea de “Erculín” que non lle din tanto percorrido como merece. E outro momento inesquecible para mín: o día no que ollando a sección de DVDs do Corte Inglés de Coruña atopo un DVD do seu filme “Yo amo a Hitler”, para descubrir despois de compralo que o meu pai ten un inexplicable e extraordinario cameo sen saber ren do tema ata ese momento. E para quen queira botar un ollo á súa entrada na Wikipedia ou en IMDB, terá grandes revelacións sobre un dos pioneiros da industria do cine erótico en España.

Así son as cousas, liscou sen ter a oportunidade de despedirse con calmiña de todos, de intentar pechar algún dos centos de proxectos que deixou no ar, pero como sempre e ata o último momento, decidiu deixar este mundo escribindo e creando. Ninguén quere que unha película que lle gusta e sente súa remate nunca, pero como todo nesta vida ten un The End, pero o de Ismael, que preferiu un corte a negro en lugar dun fundido a negro (inconformista ata o final), non desentona na súa biografía. E agora todos os que continuamos por aquí quedámonos aínda máis comprometidos, porque en vida existía a presión de ver cómo aproveitaba o tempo e non paraba de xermolar ideas, e non podemos agardar e fracasar nesta empresa os que contamos con espírito creativo, por pequeno que sexa.

Pode que xa non estea mergullando nestas augas, mais para un peixe como Ismael o océano da Terra non era d’abondo nin moito menos. Aló onde esteas, aquí será imposible esquecerse de ti.

Ficha en IMDB:

http://www.imdb.com/name/nm0328221/

Ficha na Wikipedia:

https://es.wikipedia.org/wiki/Ismael_Gonz%C3%A1lez_D%C3%ADaz

Mi Sexta Noche

abril 12, 2015

sextanoche

TVE renueva El Ministerio del Tiempo

marzo 25, 2015

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Brody Toledo

enero 14, 2015

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Godard Vs. Predator: El Cómic

diciembre 10, 2014

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Después de mucho, mucho tiempo con la idea en la cabeza, sin saber cómo llevarla adelante o si habría merecido la pena hacerlo, al final salió. Si la prensa y los curiosos me atosigan desvelaré los turbulentos detalles del proceso de preproducción de este engendro experimental francés / alienígena yanki (porque la producción no fue muy larga, no). Pero con ustedes, para su disfrute: Godard Vs. Predator!

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PD. No os preocupéis, que aunque haya partes en francés, ya me encargué de buscar unos subtítulos de calidad bien sincronizados. El link del cómic, a continuación en la plataforma Issuu:

Dexter: el asesino asesinado

septiembre 11, 2013

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Hay dos temas candentes estas semanas en el mundo de los blogs y foros especializados en series: la clausura final de Dexter y Breaking Bad, dos pesos pesados de la ficción televisiva yanqui. Con cada capítulo que pasa, se observan dos tendencias en cada una de ellas: el hype desmedido por los compases finales de Walter White y la profunda decepción por la pérdida de toda lógica en los últimos latidos de Dexter. Porque de todo el abanico de posibilidades abierto con el final de la séptima temporada, no se podía clausurar peor una serie que regaló tanta épica a los televidentes.

Cuando empezó Dexter allá en 2006 muchos quedamos prendados por una historia que enganchaba, un protagonista con una personalidad oscura y atractiva, capítulos adictivos y unas tramas muy interesantes. La serie avanzaba con algún que otro trompicón, y alcanzó la gloria con una espectacular cuarta temporada (la de Trinity) y un final totalmente inesperado y sublime. A partir de entonces, al dejar el listón tan alto, las siguientes temporadas sufrieron para mantener el nivel, y después de una quinta entrega bastante digna, la sexta y la séptima fueron desinflando la serie hasta llegar a una octava temporada que pasará a la posteridad. Y no para bien.

SPOILERS DE LA OCTAVA A PARTIR DE AQUÍ

Muchos intentaron defender lo indefendible y justificar los desmanes que estaba sufriendo la octava temporada. Con un Dexter atípico que no sufre la necesidad imperiosa de calmar a su Oscuro Pasajero, el protagonista parece que va de paseo de acá para allá sin más. La octava temporada es Dexter caminando por la vida, sin pausa pero sin prisa, procurando no hacer ruido, vestió con una sonrisa. Porque cuando todos esperábamos una season finale frenética, con Dexter acorralado, perseguido por todas sus fechorías justificadas por su moral, nos encontramos con una temporada de personajes nuevos desconcertantes (una psicóloga/figura materna sacada de la chistera, con un season killer sacado aun más de la chistera, una hija secreta de Masuka, un Marshall surgido de la nada que apunta a ser el cazador final de Dexter…) que protagonizan tramas aun más extrañas. Porque a estas alturas del juego, a nadie le interesa la promoción interna de Quinn cuando está más obsesionado con Debrah que con Dexter.

Los dos últimos capítulos emitidos hasta el momento, Make Your Own Kind of Music y Goodbye Miami han echado más sal a la herida con el comportamiento inverosímil de los personajes y las situaciones dantescas que se producen. Porque no nos encontramos con fallos de raccord que ponen a prueba al espectador más picajoso, sino a errores de bulto que no cuelan ni en una serie infantil. ¿O es que acaso, por poner uno de los ejemplos más claros, un personaje perseguido por la policía no se sometería al más leve cambio de look? ¿Por qué los personajes tienen una amnesia tan tremenda de un capítulo a otro? ¿Cómo diantres Debrah tolera tantas bastadas en tan poco tiempo? Digno de estudio sería visionar la cuarta y la octava temporada de Dexter del tirón y enumerar las luces y las sombras de cada una de ellas.  Se me agolpan tantos y tantos momentos delirantes en los últimos capítulos, que prefiero dejar respirar al teclado…

La serie ha crecido tan mal como Harrison. Ahora mismo todos echamos de menos a Cody y a Astor. Es lo que pasa cuando tu hijo pasa prácticamente todo el tiempo con la niñera. Ya no sabes quién es.

Esta escena de la cinta de correr, resume toda la temporada. Incluso con la música añadida a mayores.

 

 

 

Stay out of my territory

agosto 12, 2013

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Mi affair con Breaking Bad empezó durante el verano de 2009, donde me empecé a meter por vena las dos primeras y fugaces temporadas. Desde entonces comenzó un flechazo que pocas series sin finalizar me habían dado, como lo fueron Lost (tema de comentar aparte), Dexter (en su día, antes de comenzase a languidecer) y alguna otra que no me viene a la mente. Comparado con las otras dos, de las que esperaba un final megaépico que la primera no fue capaz de ofrecer y la segunda va camino de lo mismo, tengo fe ciega en que la conclusión del descenso a los infiernos del señor White esté a la altura. Acabe como acabe.

Por el momento, toca meterse la primera ración. Y dejar que el hype de colegialas locas siga contaminando el ambiente para el sufrimiento de los gourmets puristas de series y el disfrute de obsesivos seriéfilos.

Y es que… “¿te gustaría vivir en un mundo sin Coca-Cola?”

¡Rompe Fry!

febrero 4, 2013

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La semana pasada se entregaron los premios Annie 2012, que reconocen a las mejores películas de animación del 2012. En esta ocasión, Wreck-It Ralph! arrasó frente otras propuestas interesantes como ParaNorman, Frankenweenie o Brave (cuando casi siempre toda producción de Pixar suele llevar todos los éxitos de taquilla y crítica, aunque en esta ocasión convenció, pero no venció). Lo grandioso de Wreck-It Ralph! es que ha sido todo un homenaje a la generación de las recreativas, con la construcción de un universo alucinante plagado de referencias a videojuegos de distintas compañías y unos personajes muy carismáticos. El trabajo del todoterreno Rich Moore (productor, guionista, director supervisor de series como The Critic, The Simpsons o Futurama) ha sido dignamente reconocido con estos premios, en los cuales también ganó el cortometraje Paperman, otra joyita disponible en YouTube que no os podéis perder.

Al ver esta ¡Rompe Ralph!, como con muchas otras películas, no he podido evitar recordar otras referencias que precisamente ya se encontraban en series en las que ya ha participado Rich Moore, en este caso Futurama. Ya sé que si realmente nos ponemos a rastrear otras referencias/homenajes en profundidad en películas como ésta, que tiene más guiños que una persona sufriendo espasmos, nos podemos tirar un rato largo. Aun así, me gustaría rescatar varios momentos de tres episodios de Futurama (Space Pilot 3000, Anthology of Interest II y A Bicyclops Built for Two) que se encuentran fuertemente conectados con las aventuras del manazas de Ralph, un villano convertido a héroe, con ecos inevitables al bruto de Donkey Kong y al gruñón de Shrek. Antes de comenzar, mis disculpas por no encontrar capturas de los ejemplos que voy a comentar (que son las que dan salero a esta publicación), pero por las redes es lo que hay ahora mismo…

Todo empieza en una recreativa… (01×01 Space Pilot 3000) Porque puede que la primera imagen que vemos en la grandiosa serie de Matt Groening sea una nave surcando el espacio, pero no olvidemos que se trata de una máquina recreativa. Y para más inri, el viaje intergaláctico termina con un mono lanzando barriles, en la misma tónica que el comienzo de la película con Ralph liándola parda en el edificio (aunque en este caso, el malo no gana la partida).

 

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Vidajuego apasionante (04×03 Anthology of Interest II). Una de las imágenes más fascinantes del comienzo de la película, es el momento en el que cierra el salón de recreativas y la cámara se introduce dentro del juego de ¡Arréglalo Félix! para ver que más allá de los píxeles, hay pequeñas personitas haciendo su vida dentro de la máquina. En esta tesitura de encontrarnos metidos de lleno en un videojuego también se desarrolla el final de la historia de Fry, en una frenética partida de Space Invaders ocupando el puesto de la máquina que lanza misiles.

 

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Bien está lo que está en Pacman (04×03 Anthology of Interest II) Si lo recordáis bien, este episodio de Futurama viene a ser como una especie de What if… de los cómics de superhéroes con la estructura de los tres relatos de los especiales de Halloween de Los Simpsons. Y justo en esta segunda entrega, la historia de Fry es en sí misma un homenaje a los videojuegos. Cuando es atacada la sede de seguridad, Pacman señala un túnel de emergencia que es realmente la pantalla de su juego, donde también tiene lugar la reunión de los Villanos Anónimos a la que acude Ralph…

 

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La fruta prohibida (04×03 Anthology of Interest II) …y justo en esa misma pantalla de Pacman, tanto en la peli como en Futurama, dos personajes no pueden resistirse a echar un mordisco a las ricas cerezas de la pantalla. Ralph se lleva un par a su recreativa teniendo problemas con la seguridad del sistema, mientras que Zoidberg se la zampa allí mismo (y ya puestos, a continuación hace lo mismo con Fry).

 

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Estaciones virtuales (02×13 A Bicyclops Built for Two) Puede que en este caso, el guiño de Futurama guarde más relación con otras películas como Tron, pero la idea de cómo se lleva a cabo en el futuro la conexión a Internet y su entorno virtual creado como una estación donde hay lugar de todo para todos, me recuerda a la impresionante construcción del ladrón de electricidad como punto de unión a las distintas máquinas recreativas de la peli de Ralph.

 
futuramaromperalph3El bueno de Qbert (04×03 Anthology of Interest II) La verdad es que hasta empezar la carrera y por medio de un trabajo de clase de animación 3D de un colega no tenía noticia de esta simpático personaje de videojuegos. Pues seguramente a Rich Moore le haya robado el corazón, porque para ser un secundario de la peli de Ralph tiene bastante que decir en la historia (aunque no se le entienda nada) y en el episodio de Futurama también cuenta con sus líneas de diálogo para hacer un pequeño cameo.

 

futuramaromperalph6El malo de las mil caras  (02×13 A Bicyclops Built for Two) Un último apunte en el que puede que no sea tan clara la referencia y yo sea un poco retorcido al interpretarla, es que justo en el capítulo de Futurama en el que navegan por Internet, se da a conocer un personaje que al final resulta tener un origen más oscuro del que parece. Pues lo mismo, el malo de la peli (del que espero que no se reconozca mucho en la captura para no spoilear demasiado a los insensatos que lean esto sin verla) me recuerda al chungo de Alcázar, tanto en su mentalidad egoísta y ególatra, como en su terrible capacidad de metamorfosis dando lugar a un bicho tan feo como el de la imagen.

Antropología Tarantiniana 101

enero 20, 2013

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No es casualidad que entre las mejores escenas que ha escrito Tarantino se encuentre en casi todas ellas un monólogo. Quentin es un mago a la hora de otorgarle la palabra a sus personajes y después de disfrutar de su última película, Django Unchained, es inevitable acordarse de las influencias de su cine, siendo el primer referente de éste su propia obra. Muchas de sus películas -por no decir todas- contienen tramas que giran alrededor de la venganza (Inglourious Basterds y Kill Bill tienen muchas semejanzas con la película del esclavo desencadenado), guardan pequeños guiños entre ellas (marcas ficticias, perspectivas que se repiten, motivos recurrentes) y escenas que siguen una misma tónica pero que funcionan magistralmente. De este último grupo me gustaría recordar tres escenas distanciadas en el tiempo pero cortadas por el mismo patrón (teorías marcianas sobre la antropología humana) y que son consideradas como los mejores momentos del cine de Tarantino.

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Los sicilianos descienden de los negros: True Romance (Tony Scott, 1993)

Uno de los pocos guiones firmados por Tarantino que no contó con su dirección a la hora de filmarlo. Aun así, Tony Scott hizo muy bien su trabajo y supo llevar a buen puerto las aventuras de Alabama y Sonny. En esta soberbia escena (de la que Tarantino afirmó que era lo mejor que había escrito en toda su carrera), el padre de Sonny (Dennis Hopper) recibe la visita de unos italianos trajeados de la que sabe que no saldrá con vida. Ni corto ni perezoso, y con mucha sangre fría, el expolicía no se quiere despedir del mundo sin humillar a sus verdugos y le narra al peligroso Vinzenzo Cocotti (Christopher Walken) una lección de Historia: cómo la invasión de los moros en Sicilia acabó con la raza aria de sus habitantes y a fuerza de follar tanto con sus mujeres, cambió su línea genética para siempre, con esa tez morena y pelo oscuro. Vinzenzo no puede alucinar más y estalla en carcajadas por los cojones que tiene su interlocutor. Una escena épica. [Más info]

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Halcones alemanes, ratas judías: Inglourious Basterds (Quentin Tarantino, 2009)

Al estrenarse Inglourious Basterds, Tarantino consideró que la secuencia inicial de su nueva obra había alcanzado por fin el nivel del monólogo de Hopper de True Romance. Podría decirse que lo superó, porque sin lugar a dudas la película arranca de una manera espectacular. La primera irrupción de Christopher Waltz en las vidas de muchos resulta inolvidable, el personaje de Hans Landa ya forma parte de la Historia del Cine. Este coronel nazi llega a una villa francesa con la intención de encontrar y exterminar a los judíos de la zona y en una tensa y asombrosa escena en la que el cambio del francés al inglés da mucho juego, el verdugo expone su teoría: si los alemanes se comparasen con una bestia del reino animal serían los halcones, y en cambio los judíos, ratas, pero sin ánimo de ofender, sino por su capacidad de sobrevivir y extenderse por el mundo, de esconderse en lugares en los que un halcón nunca imaginaría. Un siniestro discurso pronunciado ante el acongojado Monsieur LaPadite (Denis Ménochet) con un final apoteósico.

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El cráneo del viejo Ben: Django Unchained (Quentin Tarantino, 2012)

El último afortunado en recitar otra de las brillantes y enfermas teorías de Tarantino recae en el deleznable Calvin Candie (interpretado soberbiamente por Leonardo DiCaprio) ante el alucinado doctor Schultz (Christopher Waltz desde el otro lado de la barrera en esta ocasión) y Django (Jamie Foxx). El discurso de Candie cuenta con material didáctico, ya que para ilustrar mejor sus ideas emplea la calavera del mayordomo de tres generaciones de la familia Candie: el viejo y pobre Ben. Después de preguntarse el porqué este esclavo no acabó con la vida de su padre en las múltiples ocasiones que pudo hacerlo, lo ilustra serrando parte del cráneo y atribuyéndolo a la frenología: allí donde los blancos tienen más desarrollada la creatividad, la raza negra tiene esas tres marcas de desarrollo en el área de la servidumbre. Otra oscura lección antropológica que desencadena los primeros acontecimientos del principio del fin de la cruzada de Django.

Materia de Universi…d’oh!

noviembre 13, 2012

De los muchos agujeros e incongruencias que se podían encontrar en el plan de estudios de nuestra promoción de Comunicación Audiovisual, hay un olvido imperdonable que no creo que muchos académicos compartiesen conmigo, pero que considero casi esencial. Estudiamos un poco el tema de pasada en Teoría e Historia de los Géneros en Cine, Radio y Televisión, aunque para lo que me refiero necesitaríamos más bien una materia tipo Análisis de la ficción seriada de la TV estadounidense, una tapadera espléndida para dar clase exclusivamente de una serie: Los Simpson.

Desde que se estrenó como corto animado de The Tracey Ullman Show en 1987 hasta la actualidad, la serie ha tenido de todo. Mis primeros visionados fueron capítulos grabados de La 2 en una cinta VHS de varios dibujos animados que vería una y otra y otra vez (adelantándome a la política de los programadores de Antena 3), de los que recuerdo Bart, el genio (¡estáis asfixiando mi creatividad!), Hogar, agridulce hogar (¡no le corrijas, Brut!), Krusty entra en chirona (si cada día que me dices adiós, muero un poquito…) y El blues de la Mona Lisa (el blues del jamón que jamás pude jamar), que para alimentar traumas infantiles estaba cortado cuando le quedaban tres minutos al capítulo. Después de asentar este poso de entrega total, comenzaron las emisiones vespertinas de Antena 3 justo después de Alta Tensión con Constantino Romero, la comercialización de VHS recopilando varios capítulos y finalmente las dobles emisiones en horario de mediodía, lo que se traduce en años y años de fiel visionado.

Eso sí, dentro de mi fanatismo por la serie, tengo que confesar que como muchos otros hace varias temporadas he dejado de seguir sus nuevas aventuras, y en el eterno debate de si es que Los Simpson ya no son lo que eran o, tal vez, nosotros no seamos los espectadores que éramos, me inclino a que el nivel de la serie ha sufrido un desgaste lógico tras tanto tiempo en antena que hace que no brille como en su época más dorada.

Algunos se preguntarán, ¿y por qué Los Simpson y no otra serie como para dedicarle una materia en exclusiva? Tanto por extensión (a día de hoy, 24 temporadas ininterrumpidas en antena) como por la calidad alcanzada durante una época gloriosa de la serie (que muchos sitúan en los capítulos que van de la cuarta a la octava temporada) es una referencia obligada en televisión. Así mismo, podría considerarse como una enorme enciclopedia de referencias culturales del siglo XX, porque el número de guiños a películas, libros, personajes públicos, eventos históricos, etc.; resulta difícil de cifrar a lo largo de más de 500 capítulos. Y porque si bien Los Simpson cuentan con antecedentes claros, como es el caso de Los Picapiedra (del que un colega afirma que sufre constantes fusilamientos, como la trama de un capítulo en el que Pedro le regala a Wilma una bola para los bolos), la familia amarilla es el faro de la animación televisiva, tanto para adultos como pequeños, alumbrando pasado, presente y futuro. Incluso otra serie contemporánea suya que no deja títere con cabeza, South Park, ha rendido homenaje a la cantidad de tramas geniales de Los Simpson, bromeando con la incapacidad de generar historias que no haya vivido ya el clan de Springfield, con el capítulo Simpsons Already Did It.

Pero es que esta serie como materia de estudio daría lugar a inagotables cuestiones: fenómenos culturales como los que se producen en YouTube, donde en los comentarios entre fans del doblaje latino y el castellano acaban siempre en enzarzadas disputas con el colonialismo de fondo; también cómo la muerte del doblador español de Homer (Carlos Revilla, nunca te olvidaremos) supuso también la pérdida de calidad de los argumentos de la serie (curioso caso digno de debatir); la evolución que ha sufrido su animación desde sus comienzos hasta su salto a la pantalla grande; la creación de un universo diegético tan vasto e inigualable como Springfield, donde estereotipos como el tonto del pueblo, el alcalde corrupto, el magnate malévolo, la profesora solterona, los malotes del barrio, el malhumorado dueño del bar o el vecino santurrón adquieren con el tiempo unas dimensiones inconcebibles en otras series. Y porque no entramos a analizar brillantes capítulos, que merecerían páginas de comentarios: la dupla de Connan O’Brien (Marge contra el monorrail y Homer va a la Universidad), ¿Quién disparó al señor Burns?, El enemigo de Homer, El cabo del miedo, Rosebud, los especiales de Halloween… Y la larga lista de inolvidables gags y coletillas pronunciadas por muchos de nosotros cuando nos encontramos con otros apasionados (y que sirvió de inspiración para este sobrecogedor y maravilloso cómic breve de Rebecca Sugar)… En definitiva, si esto no es carne digna de estudio académico en el plano audiovisual, yo no sé qué puede serlo.

Joróbate, Flanders.


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