Literatura

Día del Libro 2016 | Lecturas Recomendadas

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Mañana es el día en el que por imposición social mucha gente se acerca a las librerías a comprar libros -creo que más recomendable que eso sería leerlos, aunque sea de préstamo en las bibliotecas-. Para los habituales de este humilde blog, os dejo varias recomendaciones sobre libros que he estado leyendo estos últimos meses y considero que podrían resultaros interesantes si mañana os animáis a comprar alguno. Y si viendo el listado, se os ocurre ampliarlo con vuestros comentarios, bienvenidas sean las sugerencias!

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Batallitas del día a día

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“Dijo: ‘Mira, he hecho cálculos; podría pagarme una puta por semana; los sábados por la noche estaría bien. A lo mejor acabo haciéndolo. Pero sé que algunos hombres pueden tener lo mismo gratis, y además con amor. Prefiero intentarlo; de momento, prefiero seguir intentándolo.’

No pude contestarle,claro; pero volví al hotel bastante pensativo. Definitivamente, me decía, no hay duda que en nuestra sociedad el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, con completa independencia del dinero; y se comporta como un sistema de diferenciación tan implacable, al menos, como éste. Por otra parte, los efectos de ambos sistemas son estrictamente equivalentes. Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama la ‘ley del mercado’. En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohíbe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y todas las clases de sociedad. A nivel económico, (…) está en el campo de los vencedores; a nivel sexual, el de los vencidos. Algunos ganan en ambos; otros pierden en los dos. Las empresas se pelean por algunos jóvenes diplomados; las mujeres se pelean por algunos jóvenes; los hombres se pelean por algunas jóvenes; hay mucha confusión, mucha agitación.”

“Ampliación del campo de batalla” (1994), Michel Houellebecq 

Corriendo voy, Corriendo vengo

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“Para mí correr ha sido también una metáfora útil. A la par que corría día a día, o a la vez que iba participando en carreras, iba subiendo el listón de los logros, y a base de irlo superando, el que subía era yo. O, al menos, aspirando a superarme, me iba esforzando día a día a conseguirlo. Ni que decir tiene que no soy un gran corredor (por no decir mediocre), pero eso no es en absoluto importante. Lo importante es ir superándose, aunque sólo sea un poco, con respecto al día anterior. Porque si hay un contrincante al que debes vencer en una carrera de larga distancia, no es otro que el tú de ayer”

De lo que hablo cuando hablo de correr, Haruki Murakami

 

Europa es ‘asín’

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“Quieres hacer del mapa de Europa una cosa, si no perfecta, al menos una cosa fija (…) para una temporalidad más larga que todas las previsiones. Quieres, al parecer, una Europa estable.

Pero he aquí que la esencia de Europa es la inestabilidad, la variación, el cambio, la “viravolta”. Europa es la parte del mundo que se cansa de todo. Europa se cansa del bien, de la justicia, de la paz. Se cansa inclusive de que las cosas le sean cómodas y fáciles. Se cansa de ser la primera, se cansa de ser ejemplo y modelo, se cansa de sí misma (…).

No le deis nada que no pueda destruir, no levantéis en ella nada que no pueda derribar. Ni siquiera lo que se cae se ha de dejar caer, sino que ha de ser echado abajo.

Europa no tiene mapa. Es tierra fluida, cambiante como las nubes, que ahora se agrupan de este modo, dentro de un momento del otro, que se tibien, a lo largo del día, de todos los colores.

No le digas, pues; “detente” porque acelerará su marcha; no le digas “por este camino”, porque tomará el opuesto.

Observa que su signo es la inconstancia. Debe ser Mercurio quien la domina.”

‘Libro de las Horas’ (1961) Vicente Risco

¡Quién te ha visto y quién te lee!

Buenas Lecturas

El otro día lo comentaba con el Hombre Mono: desgraciadamente, la lectura es un hábito que en nuestro entorno más inmediato ha decaído increíblemente. En su momento, se echó la culpa a la televisión como el Anticristo de la cultura; sin embargo, yo creo que a día de hoy ha hecho mucho más daño a la lectura Internet que la televisión en aquel entonces.

En el tiempo de ocio, como reveló el barómetro de junio del 2009 del CIS, casi el 40% de los españoles no lee nunca o casi nunca frente al poco más del 26% que lo hace. Y en esta encuesta el 63,7% opina que en España se lee poco, entre razones como las que no interesa la lectura, por falta de tiempo o porque prefieren emplear su tiempo en otro tipo de entretenimiento, respectivamente. Los españoles prefieren estar con la familia frente a la asistencia a actos culturales o hacer deportes, siguiendo en sus preferencias la lectura y la música.Para cerrar esta contextualización, cabe destacar que el género favorito es la novela histórica, la novela en general y la de aventuras, mientras que los cómics y los libros de teatro son los menos demandados.

Yo me encuentro en el grupo que opina que se lee poco porque no está entre las preferencias de la gente. Reconozco que mi afirmación es un tanto fanática, pero Internet roba, devora el tiempo para realizar otras actividades culturales, actualmente más que nunca con el ‘boom’ de las redes sociales, Facebook y Tuenti a la cabeza. Cada uno es libre de distribuir su tiempo como quiera y más o menos existe cierto autocontrol, pero lo cierto es que Internet abarca tanto y requiere tan poco esfuerzo que mucha gente nada más llegar a casa se pega a la pantalla y queda absorto como si estuviese enchufado en Matrix.

Aun más: antes de que Internet formase parte de nuestras vidas, nuestra generación pasaba el tiempo de diversas maneras que ahora mismo casi pertenecen a un pasado remoto. Por una parte, con la televisión de nuestra infancia con programas contenedores como Xabarín Club, Club Disney, Megatrix, Mucha Marcha, Más o Menos Multiplicado o Dividido…Vaya, no voy a enumerar todos los programas que se me vienen a la cabeza hasta día de hoy, pero probablemente muchos de esos contenidos ya estén cobijados y disponibles en la Red de Redes. A la hora de escuchar música, radio que te crió, casettes y CD’s; a día de hoy, Spotify, iPods y cultura de la gratuidad. Se jugaba al Pokémon en la Gameboy o al Final Fantasy en la PS2; aunque aun tenga tirón el sector de los videojuegos, en Internet se abren cada vez más hueco juegos flash com el FarmVille, Mafia Wars o Pet Society. Se iba al cine de vez en cuando y ahora se descarga religiosamente cuando te plazca. La lectura de revistas y magazines se sustituyen por blogs.

Y en este batiburrillo que metamorfosea los hábitos de consumo de productos audiovisuales, música y publicaciones varias, queda la cuestión de la literatura. Vale, se puede leer en Internet, pero no es lo mismo, por mucho que se empeñen, la lectura en pantalla de ordenador que en formato papel. Cansa bastante más a la vista y no te proporciona la misma comodidad que un libro. Soy consciente de que mis afirmaciones pueden ser rebatidas, pero creo que son bastante acertadas. Internet no ha permitido la permanencia del hábito de la lectura en nuestra generación como sí con la música, el cine o la televisión. Se lee en Internet, pero formatos muchos más cortos y no tan elaborados como antaño, salvo excepciones.

Soy el primero que reconoce que pasa casi todo su tiempo de ocio (incluso quitando el casi) frente a la pantalla del ordenador, visitando las Redes Sociales, blogs especializados en las series que me obsesionan, en blogs de curiosidades que me llevan a vídeos graciosos, en ediciones digitales de periódicos, en juegos flash como Gangster City o Plants VS Zombies, etc, etc, etc. Y me duele cuando me paro a pensar en eso y reconocer que no leo tanto como antaño. Y en su momento me dejaron fascinados libros como El Guardián entre el Centeno, Sostiene Pereira, El Mago, La Conjura de los Necios, La Naranja Mecánica, Factotum. Me convenzo de que este hábito no está perdido y cuando encuentre algo de tiempo entre las tareas urgentes que se acumulan, sacaré el desfibrilador y resucitaré ese montón de tiempo muerto que me dejo delante de la pantalla. Lo trágico es que ese tiempo está ya criando malvas y que en algún momento tendré que lugar para ir en busca del tiempo perdido.