Futbol

Quiero fichar a Mourinho

Antes que nada, para los talibanes del fútbol que me vayan a atacar por el personaje que protagoniza el post de hoy, ya dejé clara mi posición anteriormente sobre los dos equipos más grandes de la Liga Española. Por casualidad (y por una presión mediática de cojones), Mourinho mandará en la plantilla del Real Madrid para la siguiente temporada. De esta manera comencé a desarrollar, como me sucede con muchos otros personajes, una obsesión insana por él durante un tiempo que todavía continúa. No es admiración, si no fascinación sobre su figura, sobre las actuaciones públicas que realiza y que desembocan en una idealización con bastante probabilidad alejada de la persona.

¿Qué inspira para mí este hombre? Chulería, orgullo desmedido y arrogancia peligrosa. Pero por el otro lado de la moneda, también compromiso, lealtad y organización. Me lo imagino como una persona que no te deja pasar ni una, pero que si le pagas por hacer un trabajo, lo cumple. Un sicario letal que lo va a tener bastante crudo con un equipo que lleva vendiendo la moto de la victoria desde hace mucho tiempo y todavía no ha solucionado sus problemas de embrague. No estoy aquí para hablar de fútbol, si no de lo que me gustaría hacer: quiero fichar a Mourinho.

Quiero a Mourinho para dirigir mi vida. Me imagino nuestro primer encuentro en una cafetería. Una entrevista desayuno de negocios, tomándonos un café y un zumo de naranja para pactar el contrato: cuánto duraría, cuál sería el régimen de trabajo, los días que libraría y fijar el precio. Tendría que rascar mucho el bolsillo, pero él me lo devolvería con creces.

Quiero que Mourinho se encargue de entrenarme y dirigir mi vida. En su despacho, sacaría un rotulador y empezaría a dibujar en su pizarra un planning con mi futuro a corto y largo plazo. Qué me gustaría hacer en mi vida y hasta qué punto podría alcanzar esa meta. Buscar el pragmatismo en intentar llegar al punto medio. Tendría los contactos necesarios para arrancar mi experiencia laboral, eso sí, sin enchufismo, trabajándomelo a muerte como el que más. Poco a poco comenzaría a coger forma y convertirme en una promesa. Y de promesa, a confirmación.

Mourinho se encargaría de cuidar con mimo hasta el último detalle de mi existencia. Primero vigilaría mi alimentación: probablemente se acabarían las Lays en mi vida, pero me comprometería a no tocarlas: Mourinho me inspiraría un respeto terrorífico y no me gustaría ser castigado o que rompiese el contrato. También se encargaría de crear una tabla de ejercicio para poder estar a tono. De igual manera, una tarea de obligaciones en el hogar y unos consejos de cómo comportarme en público. Se acabarían las fiestas y el descontrol, pero daría igual: el capitán más experimentado llevaría el timón del barco de mi vida y yo sería un grumete preparado para ocuparlo cuando estuviese preparado, a prueba de naufragios y marejadas.

Mourinho también se encargaría de aconsejarme sobre mi vida amorosa. Mi novia se enfadaría muchísimo conmigo, por mi incomprensible fascinación por un personaje tan controvertido y porque para más inri entrena al Real Madrid. Aun así, con el paso del tiempo, se daría cuenta que en el fondo no es una mala persona y que me haría un novio mejor, mejorarían mis modales y rendimiento. Seguro que también escribiría mejor, mejoraría en mi dibujo y tendría el impulso necesario para hacer algo válido en la vida.

O sea que Mourinho, ya sabes, en el momento en que Marca te empiece a despellejar en tu primer traspiés, aquí tienes un interesado.

FC Barcelona – Real Madrid

Fórmula AS: Fútbol + Tetas = Lectores

Nunca he sido un megafutbolero, pero mi entorno, las intensas partidas del PES 2006  y la aparición en mi vida de personajes del balompié (Eric Cantona, Thomas Gravesen) han hecho que terminase por apasionarme lo justito por este deporte. Y hoy, claro, las Dos Españas saltan al terreno de juego y como anuncian todos los diarios deportivos “hoy el país se paralizará”. Los dos eternos rivales, mandrileños y catalinos, prometen un partido de intenso juego.

¿Por quién decantarse? Mi corazón deportivista debería también albergar un odio profundo contra el Real Madrid, pero sin embargo no es así. El Real Madrid, por su historia, su glamour y su todo, debería ganarse el respeto de toda la gente. Fichajes astronómicos de estrellas del fútbol (¡Zidane! ¡Beckham! ¡CR9! ¡Kaká!) que generan ilusión y expectativas altísimas (con la consecuente facilidad de fustración a la mínima). A mí no me inspira precisamente respeto, sino simpatía por su ridículo orgullo. El equipo más derrochador de la temporada siempre está inmerso en polémicas y barullos, provocados casi siempre por ellos mismos y por el histriónico Marca. Y es precisamente esa polémica y catastrofismo lo que hace del Real Madrid un equipo que me produce una enternecedora compasión, la misma que me produce un niño pequeño que dice que ya es mayor.

Por el contrario, el  FC Barcelona es un equipo mucho más modesto, y mantener esa modestia ganando tripletes y demás también genera simpatía. No es tan gracioso como el Real Madrid, pero sí mucho más serio, efectivo y eficaz. Y precisamente eso es lo que se quiere de un equipo de fútbol. Lo que más me gusta del Barcelona más que la plantilla, es Josep Guardiola: un tipo elegante que está en el banquillo de traje y corbata y es capaz de orquestar un equipo de lujo sin perder los nervios. Además, el único equipo que patrocina a Unicef y no cobra por llevarlo en su camiseta, sino que paga. Luego está lo de la presidencia de Laporta y sus tendencias nacionalistas, pero no me voy a meter en un terreno tan pantanoso (en bastante fango me he metido con este post, porque aunque yo no esté posicionado la mayor parte de la gente lo está y me odiará por mis palabras tanto de un bando como de otro).

Me ha venido a la mente una especie de metáfora que más o menos representa mis sensaciones sobre estos equipos: digamos que los conceptos de Real Madrid y el FC Barcelona son como dos primos. El primero sería mi primo pequeño hiperactivo, siempre encerrado en su mundo, capaz de cosas geniales pero que no deja de ser un niño que se enfurruña. El segundo es mi primo mayor, licenciado en Ingeniería Industrial, un tipo brillante al que le tengo una inmensa admiración, pero también demasiado respeto.

Y este par de primos se pelearán a partir de las 19:00. Tal vez me acerque a verlos o tal vez no. Espero que el espectáculo sea bueno para ambas aficiones y que se arme la de Dios.

¡Forza Dépor!