Celta

Un Derbi de Turcos e Portugueses

onosoderb

Este sábado está marcado en vermello para os seareiros do fútbol. Dunha banda, xógase un partidiño entre os equipos que máis portadas e titulares acaparan no mundo (uns tal Barça e Real Madrid); e despois ás 22.05h chega o Señor Partidazo que xuntará, medirá e toleará a todo galego, turco e portugués: o Noso Derbi, o enésimo enfrontamento entre o Real Club Celta de Vigo e o Real Club Deportivo da Coruña.

É moi curioso comprobar como nos últimos tempos desde as dúas directivas estase a poñer moitísimo máis esforzo en atenuar todo o que une a ámbolos clubes no canto de marcar distancias. Uns anos atrás celebrouse un amistoso en Pasarón no que imperou a boa relación entre afeccións. En vistas a este derbi, proliferan as campañas conxuntas, como o apoio á de doazón de sangue ou actos promocionais compartidos por xogadores de ambos equipos. Estou seguro de que entre algúns seareiros tanto do Celta como do Dépor que teñen as retinas e os cerebros tinguidos das cores dos seus respectivos clubes, non lles resultou doado procesar a cordialidade imperante entre Iago Aspas e Lucas Pérez, por moito sentido común que se lle poña. Do que non se dubida é que nesta voráxine de bos sentimentos, un dos momentos máis inesquecibles sucedeu no partido de ida en Riazor nesta presente temporada (2015/2016), cando sonou ó comezo o himno galego: por primeira vez nun campo de fútbol, seguidores do Celta e do Dépor puideron mirarse antes á cara que ó escudo da camiseta do rival. E as declaracións de Lucas desta semana da súa vontade de compartir un partido de selección galega xogando con Aspas e outros grandes futbolistas en activo, pode resultar épico se as súas verbas son atentidas.

Son bastante partidario deste tipo de xestos distendidos que relaxan o ambiente e logran que algúns sectores das bancadas baixen revolucións á hora de provocar incidentes; o único que agardo é que tampouco se rebaixe a paixón, o morbo e o pique entre o público. Aínda que supoño que un dos obxectivos das directivas é trocar dos estadios cánticos como “Vigo No” por “Vigo Quizás“, como ben dicía Luis Enrique nunhas declaracións sobre Mourinho, ‘un poco de salsa y ritmo también le va bien al potaje‘.

Se aínda queres ler máis sobre o derbi do próximo sábado, os meus compañeiros de Riazor.org están a facer unha cobertura impresionante de todo o relacionado con este partido. Visitando a web e clicando na categoría #ONosoDerbiBalaidos, terás acceso a todas as novas e reportaxes sobre o tema. A miña contribución ante tal cita é o debuxo que ilustra o inicio desta entrada, no que se ben está claro de onde procede a referencia de ‘portugueses‘ para os seareiros do Celta (a proximidade xeográfica cos veciños lusos), non se coñece tanto porque nós temos a consideración de ‘turcos‘. Pero bueno, esa historia xa a contarei noutro momento e por outros medios…

Il Nostro Derbi

Prima partire a Rimini, mis compañeros Leonardos nos íbamos agregando por las redes sociales para una mejor coordinación. Aprovechando tener a mano sus perfiles, reconozco echar un vistazo para saber cómo eran físicamente para encontrarnos en el aeropuerto…y también sus gustos, para saber cómo me iba a tocar el derbi. Lo reconozco, desde que me hice portador del abono del Deportivo el partido contra el Celta se convirtió en una prioridad, y el miedo se apoderó de mí cuando comprobé que casi todas venían del Sur y se involucraban con su equipo. Como diría il mio compagno de stanza “malo, malo”.

No puedo expresar lo que me fastidió no estar en Riazor en un marco como ese, lo único que me podía hacer era no perderme el evento. Las semanas y días previos fueron totalmente una calma tensa con las simpatizantes celtistas: ambos conocemos de la temporada pasada -unos por el agónico descenso, otros por los crueles playoffs– que los boomerangs también se llevan en Galicia y que es mejor protegerse el cogote que exponerlo a collejas. Había ganas de ganar y miedo a perder, cada uno confiaba en el suyo, pero por el historial reciente, todo era posible.

Y llegó el gran día. Antes de que llegase el público al cuarto 504, desarrollé alquimia internáutica para encontrar la posición exacta donde el portátil tuviese mejor conexión y buscar el enlace que permitiese ver la imagen pixelada menos encriptada. A falta de pipas y Estrella, patatas San Marco y Peroni. La habitación tenía más curiosos del derbi que seguidores de ambos equipos, pero el caso era hacer piña. Las celtistas se encontraban de viaje, con el móvil preparado para seguir los acontecimientos más importantes. Lo poco que puedo distinguir en pantalla mostraba que Riazor estaba increíble. La envidia aumenta. Pienso cómo estará Lex y la rabia es menor al saber que mi asiento estará ocupado.

Y comienza el partido. Y a hacer barullo. Y en esto, que Riki se inventa una cosa que los píxeles congelados no me dejan observar y sin darnos cuenta el Dépor se pone en ventaja. Los nervios se calman un poco y la alegría se potencia. Les comunico a las celtarras -en este momento ya no son celtistas, son celtarras- que su equipo ha marcado un gol, pero en propia portería. Los minutos se suceden y observo cómo el Dépor toca poco balón, pero me tranquilizo porque el Celta está muy fallón. El tiempo pasa, llega el descanso, se reanuda la segunda parte.

Sale Orellana y marca. Enmudezco, porca troia. Mi compañero de piso aprovecha para llamar a las ausentes y decirles que escuchen el silencio. Pero después, bendito Lassad, fusila a bocajarro las esperanzas celestes. Me levanto de la silla, salto, grito como un poseso, hacia una esquina de nuestra pequeña estancia, hacia el móvil todavía en línea, me quito la camiseta y me arrodillo. Éxtasis blanquiazul. Llaman a la puerta y el recepcionista que nos tiene manía pregunta qué ha pasado, y le digo excusándome mientras me enfundo la maglia biancoazzurra que el Dépor ha marcado.

Sí, joder.

A recuperar las formas y a intercambiar comentarios por las redes sociales con colegas de ambos bandos. Los celtarras -ahora son celtarras- se justifican, unos con la razón y otros con el corazón. “Os tuvimos que meter nosotros el gol para que ganáseis”, “El Celta jugó mejor”, “Son sólo tres puntos” o “El campeonato es muy largo”, de los argumentos más repetidos. Vale, pero no son sólo tres puntos. Es la primera alegría real en tiempo. Momentos felices en el último año recuerdo únicamente el gol de Aranzubia en el último respiro y algunos partidos donde sumamos tres puntos que al final no permitieron que diesen las cuentas en el ultimísimo momento de la temporada pasada. Miremos al futuro con el pasado siempre presente. El campeonato es largo, no va a ser fácil estar arriba y mucho menos en los de ascenso. Pero bueno, vencer al eterno rival… sí, joder!